Libertad de Expresión: ensombrecida por crímenes de conciencia
La celebración del Día de la Libertad de Prensa o Expresión, instituida por el gobierno de Miguel Alemán Valdés en 1951, se convirtió en un duelo de culto a la personalidad entre el presidente y los dueños de los medios de comunicación.
El festejo que se acabó en el gobierno del panista Vicente Fox, se había convertido en una relación perversa y de complicidades de la prensa y el presidente en turno, relata el escritor y periodista Rafael Rodríguez Castañeda, exdirector de la emblemática revista Proceso en su libro ‘Prensa Vendida’.
A partir del sexenio de Vicente Fox, se instituyó el Premio Periodístico Ciudadano, donde participan universidades públicas y varios medios de comunicación capitalinos para entregar el Premio Ciudadano en diversos géneros periodísticos.
Nada es eterno, los privilegios a la prensa totémica siguen funcionando. Ahora son de color guinda, del partido oficialista, no se acabaron. Algunos medios tradicionalistas de corte izquierdista y plataformas de internet, se convirtieron en voceros oficiosos del gobierno de la cuatroté.
El gobierno de Sheinbaum cooptó a un sector de la prensa, como ocurría en el pasado, aplicando la conseja de Nicolás Maquiavélo: creó medios de comunicación a modo.
¿Hay algo que celebrar el 7 de junio? ¿Los secuestros-hay una periodista del sur de Veracruz plagiada no esclarecido -, masacres, barbaries, asaltos, drones explosivos y derechos de piso recurrentes desde Tijuana hasta Yucatán y desapariciones forzadas son para festejar?
Los tiempos para celebrar no son los adecuados en un país y en un estado, donde los contrapesos y la autonomía de los organismos independientes, han sido eliminados por los servirles y sumisos diputados
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