Resulta que sí fue Pemex; vuelven a correr al maquinista
Durante un par de meses, el gobierno de Morena intentó ocultar lo evidente. Que si eran emanaciones naturales, que si un buque privado contratado por el gobierno de Peña, que si el petróleo venía del mar, que si no había evidencia concluyente. La única conclusión: Pemex no era el responsable.
Mientras tanto, en las costas de Veracruz, el petróleo avanzaba silencioso, manchando playas, matando fauna y asfixiando la economía local.
Resulta que desde el 6 de febrero conocían la fuga y al responsable. Los reportes internos calificaban el incidente como “simple lagrimeo”, sin embargo, desplegaron once embarcaciones utilizadas para contener, recuperar y dispersar hidrocarburos.
Ante la evidencia irrefutable, Pemex reconoció un crimen brutal: decidió no detener completamente el flujo del ducto, lo que contribuyó a prolongar la duración y magnitud del derrame. El cierre de la válvula principal se realizó hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga. Y aun así dijeron que no sabían.
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