IMSS en el tobogán; pacientes a la deriva
El IMSS es un desastre desde que está en manos del gobierno morenista. Se le destina uno de los presupuestos más elevados del régimen federal para salvaguardar la seguridad social de los mexicanos, pero en realidad están en estado de indefensión, en su mayoría.
Los servicios médicos solo son cosméticos, en patologías no graves, pero en afecciones crónicas los pacientes le tienen que rezar al santo de su devoción y destinar parte de sus ahorros para comprar medicamentos de ‘primera generación’, porque las clínicas hospitalarias no los tienen.
Los beneficios de salud como o mejor que en Dinamarca-país europeo del primer mundo que otorga atención y medicamentos de primera línea-que se restregaba la boca el mesías de Macuspana y su sucesora, la señora Sheinbaum, de ofrecerlo a los mexicanos, es una auténtica tramoya, un ardid clientelar, una panacea.
El mismo cliché utiliza la discípula de Obrador para acusar sin pruebas de corrupción el sistema de salud que venía funcionado del viejo PRI, que no era perfecto, pero era perfectible, y coronar con ello la nueva estructura incipiente de salud IMSS bienestar, que es un esquema anquilosado, obsoleto y centralista.
AMLO y su pupila Claudia Sheinbaum le mintieron y le han mentido aviesamente a la sociedad civil porque los organismos creados de buena fe por los gobiernos neoliberales a los que tanto denostan los convirtieron en antípodas del sector salud.
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