Gobernadora: florero
Los morenistas en Veracruz no solo son simuladores de la aplicación de la justicia, si no cínicos, tapaderas de los actos de corrupción del avieso de Cuauhtémoc García.
¿No que iban a barrer de arriba para abajo de la pirámide del poder de los gobiernos morenistas?¿Dónde quedó la congruencia?
Que le impide a la señora gobernadora -la del slogan ‘primero los pobres’, pero vive como toda una jeque en Boca del Río -pedirle respetuosamente a la fiscalía ‘autónoma’ que desempolve las carpetas de investigación contra el trío de exgobernadores que traicionaron la fe y honestidad de la función pública.
¿Dónde quedó el discurso incendiario de la campaña electoral? No que no iba a permitir que ‘roben o traicionen’ los principios salvadores de la patria de Morena.
¿Acaso cree la oriunda de Zacatecas que los veracruzanos son ingenuos o padecen del síndrome de Alzheimer?
Según expertos en seguridad nacional y agencias extranjeras, doña Rocío-Chío para sus cuatas-, es patente su deterioro cognitivo abrazada por el síndrome de hybris, el cual define que está obnubilada del poder público.
Si no procede contra los exgóbers manchados por la lacra de la corrupción – uno de los siete pecados capitales-, quedará marcada para el imaginario colectivo, cómo cómplice de los actos deleznables de los exmandatarios, que es sinónimo de corrupción.
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