Los partidos
Los avariciosos, corruptos partidos políticos nacionales están partidos. El Caín ex priista -AMLO- se encargó de demolerlos “haiga sido como haiga sido”. Rabia, coraje, ansias de revancha, complejos acunaron a un ser indomable carente de sentimientos nobles. Solo vio su interés, proyecto personal y lo logró. La traición del priista Enrique Peña Nieto y sus acuerdos dejó que empezará a gobernar mucho antes y esto aumentó aún más la lívido del poder. Llegó, barrió, destrozó, acumuló y ahora como la muñeca fea “esta escondida por los rincones temerosa que alguien la vea”. ***
El proceder constante de los partidos políticos en su afán de enriquecimiento y poder ha hastiado a los mexicanos. No es posible ya el dispendio del erario en forma además descarada. Todo ese dinero que debiera servir para lo más elemental de la nación, se va a ocurrencias, negocios propios, contubernios. Tienen más de un sexenio culpando al pasado- García Luna y Calderón- de todo lo que no pueden solucionar. Tan miserables que atribuyen el asesinato de un padre y sus dos hijos el traer los vidrios ahumados de su automóvil. ***
Ahora piden unidad cuando todos los días se la pasan ofendiendo, retando, menospreciando a diferentes sectores sociales. Gobiernan para sus 35 millones, pero faltamos 65 que parece no existimos. Se está con o en contra. Así se apropian del país mientras “el pueblo bueno” se traga sus engaños. ***