El lavadero
Independientemente de lo que implica que las únicas salidas de su supuesto “retiro” de la vida pública hayan sido para defender dictaduras, la más reciente irrupción en redes del expresidente Andrés Manuel López Obrador tiene en realidad una lectura hacia la agenda local, más que a la de la política exterior, y con un claro propósito, que no es precisamente legal.
Este domingo, López Obrador publicó en sus redes un mensaje convocando al “pueblo” de México a apoyar con donaciones al cubano, al que según él buscan “exterminar por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía”. Aunque en realidad a quien salió a defender fue a la agonizante dictadura castrista que, acorralada por lo que ahora sí es un bloqueo de Estados Unidos a todos los subsidios –en especial, al de petróleo- que le dieron vida artificial las últimas décadas, ha aceptado “negociar” con el gobierno de Donald Trump lo que parece hasta ahora una ruta a un cambio de régimen, del que aún no hay claridad bajo qué términos.
Pero decíamos que eso solo es un pretexto, pues ni el gobierno mexicano y mucho menos López Obrador en lo personal tienen posibilidad alguna de incidir en ese proceso. Así que el objetivo es otro.
López Obrador llamó a hacer depósitos a una cuenta bancaria de Banorte –institución propiedad de la familia Hank González, cuyo patriarca acuñara la frase “un político pobre es un pobre político”- a nombre de la asociación civil “Humanidad con América Latina”, abierta según por “ciudadanos, escritores y periodistas”. Por supuesto, todos afines, militantes, beneficiarios y/o propagandistas/matraqueros de Morena y el régimen de la “4t”.
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