¿Periodistas en estado de indefensión?
Un nuevo agravio de la gobernadora de Veracruz se regodea de que en la entidad se ejerce la libertad de expresión, con sus reservas. Se realiza con asesinatos, secuestros, desaparecidos y agresiones que se contabilizan en su incipiente gestión.
El estado de derecho es débil, erosionado por la apatía y complicidades asimétricas del poder público. Veracruz no es Afganistán o Ucrania, pero el país esta catalogado como uno de los países más violentos y peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.
El estado de derecho existe en la discursiva de la morenista Rocío Nahle, en la práctica es frágil, endeble y se da a cuentagotas, se escamotea no solo en la libertad de expresión si no en la mayoría de los ejes de los programas sociales del gobierno de la señora gobernadora.
Como todos los políticos de Morena, que alardean y se llenan la boca que no son iguales como sus vecinos del PRI, PAN y PRD, son acríticos a sus gestiones de elección popular, eliminaron los órganos autónomos para la plena rendición de cuentas y transparencia de los recursos públicos.
La opacidad reina en todas las columnas del poder público. Es una falacia, una entelequia y demagogia pura que se barra la corrupción de arriba para abajo de la pirámide. gubernamental. El ejercicio de la rendición de cuentas, imperfecto pero perfectible, ahora es a modo del gobernante en turno.
Hay un rezago de carpetas investigación de asesinatos, desaparecidos y agresiones a comunicadores, sumando los actuales -un reportero acusado por la fiscalía por actos de terrorismo, dos más asesinados en mayo y una secuestrada-que la señora Nahle se comprometió esclarecer y castigar ante la ‘autónoma’ fiscalía general.
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