No más tolerancia para transgresores del orden

La Grilla en Tabasco

El mundo al revés: Luis Vidal Baeza, dirigente de los taxis amarillos, uno de los grupos más numerosos que bloquearon durante muchas horas los accesos a Villahermosa así como puntos neurálgicos de la ciudad con el afán de causar daño a cientos de miles de personas, al final del día se quejó de “intolerancia” oficial porque ya no se les permitió continuar afectando a la población.

Una y otra vez, desde vísperas, rechazaron el diálogo, pero lo exigieron como bandera política. Agredieron a ciudadanos que en diversos puntos se quedaron atrapados en su vehículo o sin poder abordar un transporte para ir a su trabajo, a la escuela, a centros de salud. Un video da cuenta de cómo incluso se impidió el paso a una ambulancia.

El secretario de Gobierno, Gustavo Rosario Torres, acompañado por otros funcionarios, reiteró el llamado a dialogar. Pero no: los manifestantes no querían diálogo, porque además ya lo han tenido, sino doblegar al gobierno, probablemente con propósitos de corrupción.

Veamos: Vidal Baeza y sus homólogos son solo representantes de individuos que en muchos casos poseen tres, cuatro, diez, treinta juegos de placas, y que durante mucho tiempo además han utilizado números de serie de sus unidades para poner en circulación sus propios taxis piratas, precisamente eso de lo que se quejan.

Detrás hay políticos, al igual que cómplices del poder en otra época y hasta pseudoperiodistas.

Desde hace bastante tiempo, la legislación en materia de transporte obliga a todos los transportistas a proporcionar el servicio mediante vehículos nuevos, o seminuevos pero en excelentes condiciones mecánicas que garanticen la seguridad y comodidad de los usuarios. Tanto los automóviles como las van o autobuses, según sea el caso, deben llevar siempre prendido el aire acondicionado.

Los choferes deben portar identificación a la vista del pasajero, vestirse de manera adecuada, limpios, y jamás ser groseros; ya no digamos agredir al pasajero aunque éste pudiere, por alguna razón, ser irrespetuoso. No son raros los casos de choferes involucrados en asaltos y violaciones.

A Agustín Silva Vidal, secretario de Comunicaciones y Transportes, le perdieron el respeto desde un principio. Es un hecho irrefutable. El suertudo funcionario que será diputado local gane o pierda las elecciones el PRD, por nada sufre ni se acongoja. Siempre se supo que no tiene los tamaños, la formación, el carácter para aplicar la normatividad, la mínima inteligencia, la sensibilidad.

Este martes, luego de que se desbloquearon los accesos carreteros y las principales avenidas, se escucharon expresiones aprobación por el manejo final que se le dio a la crisis.

Los transportistas, así como cualquier otro grupo que tenga la intención de manifestar alguna inconformidad, deben saber que existen los cauces institucionales para ello, sin que jamás se afecte al conglomerado social.

Conforme fue cayendo la noche, nos enteramos por voz de familiares y amigos de casos de personas que no pudieron recibir atención médica oportuna, que perdieron citas de trabajo, que debieron caminar muchos kilómetros para no perder el empleo, llevar a sus hijos a la escuela o ganarse la vida de algún modo.

Nadie tiene derecho a alterar la paz pública. El gobierno está obligado a garantizar que esto no vuelva a suceder. Los transportistas, cualquiera que sea su giro y su demanda, deben saber que el Estado tiene la capacidad de cancelarles la concesión en cualquier momento, si violan la ley e incumplen con la normatividad.

Y sí: basta de tolerarlos.

Twitter: @JOchoaVidal

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