ENTRE MULA Y MULA…
En política, los silencios son más elocuentes que las palabras. Callar puede ser mejor. Y las ausencias… gritan.
¿Dónde está “Andy”?
¿Se esfumó o simplemente lo guardaron?
Porque cuando el hijo del poder desaparece del radar público, no es casualidad. Es cálculo. Es contención. O es conflicto. O está revelando disgustos allá en “La Chingada”.
En los pasillos de Palacio Nacional —donde el poder no se ejerce, se respira— corre una versión que no necesita confirmación oficial para ser creíble: la tensión entre la Presidenta y el llamado “príncipe heredero” no es menor.
La escena, dicen, fue breve pero contundente.
—“Yo solo informo a mi papá”, habría soltado “Andy”, con esa mezcla de candidez y poder heredado.
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