Crimen organizado lleva décadas que opera en la sierra Tarahumara de Chihuahua: jesuitas

Foto: La Opción de Chihuahua

  • Por décadas, las bandas criminales han asesinado a los defensores de los bosques y desaparecido a líderes rarámuris, pero la población ha tenido miedo de denunciar.

AN / CHIHUAHUA.-A pesar de que los integrantes de las bandas del crimen organizado que operan en la sierra Tarahumara de Chihuahua son conocidos por los pobladores, el miedo a las represalias los obliga a callar.

Así lo expresó el padre Javier Ávila Aguirre, mejor conocido como ‘Pato’, en entrevista para Aristegui en Vivo. Luego del asesinato de sus compañeros Javier Campos y Joaquín Mora, en Cerocahui, Chihuahua, Ávila reconoce que el presunto homicida, José Noriel Portillo, ‘el Chueco’, era conocido en la zona por sus actividades criminales en la zona.

“Era conocido por la comunidad y por las autoridades, esto no es ningún secreto y tampoco es una afirmación gratuita que yo pueda hacer”, explicó.

“Por supuesto que hay en miedo de hablar entre la gente, desde hace mucho tiempo lo hay”, reconoció el sacerdote jesuita, quien explicó que él mismo tuvo que callar durante horas el homicidio de sus compañeros, ya que los agresores amenazaron a los párrocos y al pueblo entero de que habría represalias si denunciaban el delito.

“Hablar no iba a regresar la vida de nuestros hermanos, no iba a recuperar la paz ni la tranquilidad. Era más el daño que se hacía hablando que callando, por eso opté por callar hasta el momento en el que la nota fue teniendo notoriedad”, explicó el padre Ávila.

‘Pato’ recordó que los dos sacerdotes asesinados “eran gente muy cercana al pueblo, buenos pastores”, lo que les había ganado el aprecio de la gente en Cerocahui, Chihuahua. Por ese motivo, afirmó, los jesuitas “siguen caminando” y sirviendo a la comunidad.

Aunque dijo que mantiene la esperanza de que se haga justicia, Ávila lamenta que la violencia en la región Tarahumara lleva décadas cobrando cientos de muertes y desapariciones sin que la autoridad ponga un alto.

“La situación ha crecido tanto que se le ha salido de las manos a la misma autoridad”, sostuvo.

“No es de hoy esta situación, aunque hoy brinca a la prensa internacional por el hecho de que son dos sacerdotes jesuitas las víctimas, pero cuánto pueblo ha sido víctima y eso no se sabe”, recalcó el padre.

Finalmente, Ávila lamentó que, por décadas, se han atacado los efectos de la violencia en el país, “pero no se resuelven las causas”. 

Como consecuencia, señala que las bandas criminales siguen asesinando a los defensores de los bosques y desapareciendo a líderes rarámuris.

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