En auge las desapariciones. 15 años madre hondureña buscando a su hijo desaparecido en Jalisco
La mirada de Oscar Antonio López Enamorado ha quedado plantada al frente del Palacio Nacional, la residencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Aunque él es un migrante hondureño que fue visto por última vez a 800 kilómetros de allí, hace tres lustros, la mañana del lunes 27 de enero sus ojos quedan posados sobre la sede del Ejecutivo, gracias a una foto de su rostro.
Ana Enamorado habla a un lado del retrato de su hijo Oscar. Su voz tenue vuela fuerte y penetra las vallas metálicas que rodean el imperial inmueble, en donde Sheinbaum declara frente a decenas de periodistas sobre las consecuencias de las recientes órdenes de Donald Trump de deportar a los inmigrantes mexicanos que viven en EU.
Oscar migró a México para trabajar, después de que parecía estar a salvo en EU. En ese lejano enero del 2010, cuando la brutal violencia criminal comenzó a impregnar los hogares, el joven de 19 años llamó a su madre desde el estado de Jalisco, adonde había llegado por un trabajo en San Sebastián del Oeste. Esa fue la última vez que ella lo escuchó.
En estos 15 años de ausencia, Ana es la voz, los oídos, el corazón y la memoria de Oscar. También se ha vuelto la defensora de los migrantes que son desaparecidos en su tránsito por México con rumbo a EU.
