La ilusión de los “ilustres”
Junto con los estériles foros sobre la reforma judicial, los cuales no por ser estériles dejan de tener interés debido a que en ellos seguramente van a exponerse ideas que en un futuro (cuando realmente se pretenda mejorar el sistema de justicia mexicano) pudieran llegar a ser útiles para mejorar el acceso de la población a la impartición de justicia, también se están llevando a cabo en formato de entregas semanales las designaciones de quienes conformarán los gabinetes de los ejecutivos federal y de entidades ganadas por el oficialismo. Llama la atención que la gran mayoría de los designados cuentan con altos grados de estudio académico o tienen reconocida alguna trayectoria política o en su especialidad. Con ello, aparte de distraer sobre el posible atraco a los votantes en las cámaras consistente en conformar una mayoría que los del gobierno de la transformación que no fue nunca ganaron en las urnas, se crea la ilusión de que el llamado “segundo piso de esa transformación que no fue y, me atrevo a decir, tampoco será en el próximo sexenio, será conformado por especialistas que aplicarán sus conocimientos y talentos para realizar lo mejor posible la encomienda asignada. Y ello es una ilusión, porque ante el entusiasmo generado por los extensos currículos de los designados, se pasa por alto que no se van a mandar solos y que quienes los han designado, aunque cuenten también con grandes estudios, tienen una carga ideológica tan alta que se confunde con una religión.
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