Lo que realmente necesita la justicia es presupuesto
Hoy quiero comenzar haciendo unas preguntas:
Si alguno de Ustedes, muy apreciados lectores, ha sido víctima de un fraude, de un despojo, de violencia familiar, de un robo, de falta de pago de pensión alimenticia o de cualquier situación ilícita en la que el Estado tenga que intervenir para reprimir la conducta ilícita o imponer la reparación del perjuicio, ¿Cuál es el beneficio real de elegir a un juzgador para resolver el asunto?
Les puedo asegurar que de nada les servirá debido a que la resolución de los asuntos de ninguna manera será más rápida como consecuencia de la elección popular de los jueces.
Respaldo la afirmación anterior haciendo uso de una lógica muy elemental y poniendo como ejemplo un conflicto muy común y relativamente sencillo de resolver, puesto que no se requiere investigar criminalmente y solo con juzgadores especializados basta para atender el problema.
Sin temor a equivocarme, les puedo afirmar que uno de los conflictos más habituales en la sociedad es el que deriva de la obligación de dar alimentos a los hijos y en una menor medida a los padres y entre cónyuges.
