Los dos Méxicos que deja López Obrador
El sexenio de López ya prácticamente es historia y salvo algunos arrebatos de histeria que pudiera tener, el final de su tiempo lo alcanzó.
Y ¿Qué nos está dejando?
Nos está dejando dos Méxicos muy diferentes, incluso contradictorios.
Y no me refiero a opositores contra lopistas, ni tampoco a clase medieros aspiracionistas contra los que no lo son, ni mucho menos a cuestiones de raza y todas esas tonterías que hemos escuchado estos últimos seis años.
Me voy a referir al momento actual, a la división existente en el momento en que López Obrador está a una decena de días de irse del que ha sido su palacio real.
Y esa división de México consiste en que, por un lado, se encuentran los oficialistas (desde el propio presidente hasta el último de los fanáticos de López) embriagados hasta las cachas de poder, quienes aprueban y aplauden a rabiar todos los caprichos del presidente saliente y, por supuesto, dicen que México no volverá a ser el mismo porque la transformación llegó para quedarse y no habrá poder humano o no que la revierta.
