El búfalo anaranjado
Cada vez que sabemos algo de Donald Trump es como si viéramos a uno de esos búfalos de las grandes praderas norteamericanas totalmente desbocado y que corre con enjundia propinando topes a ciegas aquí, allá y acullá.
Y así fustiga a México, a Canadá, a Panamá, a China, a Ucrania, a Dinamarca y a Europa en su conjunto y aparentemente trata de aliarse con la Rusia neo imperial de Putin; y digo aparentemente, porque es sabido que entre truhanes no existe pacto que sea duradero ni sincero, basta recordar el famoso Pacto de no Agresión entre las entonces Alemania Nazi y Unión Soviética para perfectamente darnos cuenta de que esos pactos solo son el preludio de una tragedia mayor.
Y es que ahora que tanto se comentan los Acuerdos de Múnich, bien vale la pena echarle un vistazo a ese otro pacto de no agresión que fue contemporáneo del primeramente mencionado.
En ese Pacto de no Agresión Germano-Soviético, los dos dictadores más grandes y sanguinarios del momento (Hitler y Stalin) acordaron repartirse no solo Polonia, sino también toda la Europa del Este; y no solo eso, también se comprometieron a suministrarse materias primas y combustibles.
¿A poco no fue muy parecido a lo que quieren hacer hoy en día Trump y Putin al repartirse Ucrania (materias primas para el primero y ganancias territoriales para el segundo) y reanudar el comercio entre E.U. y la Rusia agresora?
