El fraude al fraude
Cuando en el sainete de las elecciones para jueces y magistrados creímos haber visto todo con los acordeones, las boletas inentendibles, los conteos en lo oscurito, las tómbolas, la no anulación de boletas no utilizadas realizada por los funcionarios de casilla, la falta de cuidado al aprobar candidaturas de dudosa reputación o de plano con mala reputación y un largo etcétera de situaciones que obligaron a los observadores de la OEA a recomendar no copiar de ninguna manera este modelo de elecciones, lo cual es una verdadera desgracia para México que era un país ejemplar en materia electoral, nos faltaba aún ver lo peor.
Y esto sucedió en Veracruz, entidad en la que solo Dios sabe lo que pasó, más lo único cierto es que al gobierno local se le olvidó controlar los acordeones que se repartieron y predominaron los de la misma agencia que llevó a la presidencia de la Corte a uno de los mejores servidores de López Obrador.
Nada más que, a diferencia de la federal, el resultado no gustó a las autoridades jarochas y al mejor estilo de Bartlett tiraron el sistema con el uno por ciento del cómputo y van a arrancar desde ceros un conteo manual en el que, desde luego, las boletas no inutilizadas van a tener la importancia que se esperaba de ellas.
Sí, el fraude al fraude se está llevando cabo en las sombras más profundas del OPLE veracruzano.
Pero el cuento no acaba ahí, pues resulta que la persona que creyó o le hicieron creer que va adelante, ya que no hay que olvidar que tiraron el sistema con un porcentaje de conteo tan bajo que resulta imposible hacer una proyección y no existe forma alguna de verificar absolutamente nada, salió a reclamar fraude cuando ella misma es parte de ese fraude por haberse postulado desde el poder (magistrada en activo) y a sabiendas de toda la farsa en la que estaba participando.
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