La estrategia de Bukele para resolver la inseguridad en Veracruz
De no haber sido por el arrojo, la valentía y la desesperación de un empresario en Minatitlán, hoy seguramente estaríamos contando la historia de otra masacre inimaginable al interior de un concurrido bar de este municipio.
En las últimas semanas Veracruz se ha convertido en un campo minado por la inseguridad. Todos los días hay noticias de ejecuciones y secuestros, que sólo vienen a alimentar la tragedia de atestiguar al menos una masacre por mes desde que inició la actual administración estatal.
En Tuxpan, esperan con terror cada jueves, porque coincide con el homicidio de alguna persona conocida de la sociedad porteña. En Xalapa han vuelto las balaceras por cobro de piso, como la ocurrida la madrugada de ayer.
En Poza Rica hay una persecución directa en contra de los colectivos y personas buscadoras, como fue el caso del padre golpeado a muerte por policías municipales o la reciente desaparición de la hija de una madre buscadora.
El recuento es brutal, con un epicentro de violencia en los municipios de Coatzacoalcos, Córdoba y Tuxpan, todos ellos gobernados por Morena. Sugerir siquiera que a los delincuentes “se les acabó la fiesta”, es una confesión involuntaria de que el gobierno no ha dimensionado la crisis de inseguridad que heredó de la administración anterior.