Gaudencio García Rivera

ColumnistasGaudencio García Rivera

Duarte: impunidad

Con todos los agravios que cometió el expriista y ahijado de Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte, en su accidentado y sombrío sexenio, está a un paso de obtener su libertad por decisión de una jueza federal.

Las tres terceras partes de la sentencia de nueve años ya se cumplió en el Reclusorio Norte de la capital del país y en abril de 2026 cubrirá la totalidad de la pena.  Pero sus abogados presionan para obtener su libertad anticipada por buena conducta.

Lo grave de este escabroso dossier es que ni la Fiscalía General de la República ni su par en Veracruz, se fueron a fondo con la acusación central del desvío de más de 40 mil millones de pesos, más los 21 mil millones que heredó de su tutor Fidel Herrera.

Aunque la Auditoria Superior de la Federación consigna que al daño al gobierno del Estado es por 55 mil millones de pesos. El daño, hasta la fecha después de nueve años cometido, no ha sido resarcido.   

No hay un expediente federal ni estatal que consigne el hoyo financiero que causó el histriónico malvado de Duarte y sus testaferros al patrimonio económico del gobierno de Veracruz, excepto los millonarios bienes inmobiliarios que se le aseguraron al exgobernador en distintos puntos del Estado y del país.

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¿Veracruz en estado de indefensión?

Es curioso. Tanto la gobernadora de Veracruz y la sumisa Legislatura del Estado intentaron tapar el pozo después del niño ahogado.

Tuvo que pasar el desastre natural de la zona norte de Veracruz, donde los temporales desnudaron la falta de un sistema de prevención anti-huracanes, para que el gobierno de la señora Nahle García creará un nuevo sistema estatal de prevención porque el que funcionaba con Cuitláhuac García lo desapareció.

Después de un año de haber sido ungida como gobernadora, con su lento aprendizaje sobre la radiografía geopolítica de Veracruz y tras el desastre que causaron los fenómenos hidrometeorológicos, la señora Nahle creó está semana un Comité Estatal de Prevención Contra Desastres avalado por la Legislatura local.

El desastre del norte de Veracruz podría haber sido menor si el gobierno estatal hubiera contado con la anualidad del Seguro contra Desastres -se entregan recursos económicos de inmediato -, un sistema estatal eficiente y eficaz alerta temprana.

Veracruz, se quedó en un estado de indefensión porque la ayuda oficial empezó a fluir 3 días después del impacto brutal de las lluvias y del desbordamiento del río Calzones, que, según la señora gobernadora, fue muy «ligero».

Este tipo de pifias, sumadas a la tardía respuesta del gobierno de Veracruz, y al lento aprendizaje de la titular del Poder Ejecutivo -en tiempo de lluvias cancela el Seguro contra Desastres-, originaron que la tragedia fuera impresionante, letal.

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El desastre de Veracruz, sin Fonden ni Seguro

Lo que tarde o temprano tendría que ocurrir en Veracruz, ocurrió ante la improvisación y falta oportuna de medidas preventivas.

La confrontación y la descalificación que traen los gobiernos morenistas, el partido oficial, contra los gobiernos neoliberales, ha traído como resultado el daño en los bienes patrimoniales, vidas y seguridad de los ciudadanos.

Los morenistas, sintiéndose las luminarias del país en pleno siglo XXI, destruyeron como la plaga de la Marabunta las instituciones públicas autónomas y la independencia del Poder Judicial, contrapesos del Estado mexicano.

No evaluaron como lo marca la lógica, no corrigieron los supuestos entuertos, si no que desaparecieron las autonomías de los entes públicos, valiendo un bledo el estado de derecho, al que recurren cuando se ven afectados por la oposición o por los ciudadanos de a pie.

El resultado está a la vista en Veracruz. El gobierno estatal morenista, se supone en teoría, que tienen una radiografía de los fenómenos naturales que llegarán a las costas de Veracruz con anticipación.

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Alcaldesa: en el ojo del huracán

La alcaldesa morenista de Colipa estuvo internada en un centro hospitalario, según su propia confesión oficial, durante el operativo castrense del jueves 18 de septiembre en el rancho del sobrino de Rafael Caro Quintero, su pareja sentimental.  

Gabriela Ortega Molina, munícipe de Colipa reapareció este lunes en el púlpito mañanero de la gobernadora de Veracruz.

Cándida, Gabriela se entrevistó con el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, para desmentir su detención por 8 horas en el rancho ‘Los Quintero’, propiedad de José Gil Quintero, sobrino del capo Rafael Caro Quintero, a resguardo de EU.

Un operativo de las fuerzas de seguridad federal irrumpieron en el rancho ubicado en los márgenes del municipio de Vega de Alatorre, donde había indicios del cautiverio del empresario maderero Neftalí González López, secuestrado desde el 18 de julio en un restaurante de Vega de Alatorre.

Sin embargo, las declaraciones de Gabriela Ortega no concuerdan con el operativo realizado por militares de la Marina y del Ejército el 18 de septiembre en el rancho del sobrino de Caro Quintero.

Si el operativo fue el jueves 18 por qué tardó 4 días para desmentir su detención en la propiedad de José Gil. Por qué su staff no hizo de inmediato la aclaración si en realidad ella no estaba disponible para escribir unas líneas en sus redes sociales.

Si estuvo internada en algún centro hospitalario privado por una afección -no publicó el lugar donde estuvo internada ni el medico que la atendió- porque su equipo de confianza no hizo una declaración de inmediato para deslindarse del pandemónium de Colipa, donde, por cierto, según la vox populi, mantiene una estrecha cercanía con el capo José Gil Quintero.

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La sepulturera de la democracia  

Con el defenestrado Cuitláhuac García en su accidentado régimen la democracia agonizaba.

Estaba muriendo con una oposición más preocupados por sus intereses cupulares que por los intereses colectivos de los veracruzanos.

Pero con la llegada de la señora gobernadora de Veracruz,  la democracia murió con la llegada de las tribus y de los conversos de la cuatroté.

Pese a los pataleos y la defensa exigua de la oposición ante el bastardo Ople-bajo un concubinato avieso con el gobierno de la gobernadora-, la democracia fue herida mortalmente con la elección de la actual titular del Poder Ejecutivo.

Primero fue el dedazo del talibán de Macuspana-pese al abierto rechazo de los veracruzanos por su falta de arraigo en Veracruz y su origen de nacencia- y después el megafraude de las elecciones de 2024, donde en complicidad con el Ople, le robaron la elección al candidato de la alianza del PRI -PAN, José Francisco Yunes Zorrilla.

Fue un súper fraude cibernético al estilo de Claudia Sheinbaum con la mente torva del fundamentalista de Macuspana.     

La democracia había quedado mortalmente herida de muerte con la intromisión abierta del entonces presidente de la república AMLO -que violó sistemáticamente la Carta Magna en su ‘marrañera’-, el Ople rubricó la agonizante democracia con la letal intromisión del aparato gubernamental.

El tiro de gracia de la incipiente democracia, que gracias a ella, la señora Norma Rocío Nahle García fue electa candidata y gobernadora, se la acaba de dar la gris exsecretaria de Energía con el despojo de los triunfos de Movimiento Ciudadano de los municipios de Poza Rica y Papantla.

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El megafraude más cínico de la historia

El partido oficialista, Morena, destruyó los cimientos de la joven democracia que, con sus defectos y aciertos -sus claroscuros-, iba avanzado para imponer una autocracia guinda.
Este domingo se confirma que el sistema nacional electoral se entregó al partido del talibán de Macuspana, el que dijo triunfalistamente que México contaría con un sistema de salud mejor que el de Dinamarca.
La separación de poderes dejó de existir desde el momento que se decretó la desaparición de los organismos autónomos-los contrapesos del sistema presidencial-, las elecciones judiciales le darán el tiro de gracia a la autonomía del Poder Judicial de la Federación.
Los jueces o árbitros de las elecciones del 1 de junio no serán el INE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, si no el aparato presidencial, el crimen organizado al que defiende la señora presidenta Claudia Sheinbaum, y los gobernadores.
Las elecciones del próximo domingo -electoral y judicial- serán la crónica de un megafraude anunciado. México se convertirá oficialmente en una autocracia legitimada por la cleptocracia.

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Soberbia y petulante

Increíble. La candidata de Morena a la alcaldía de Xalapa, Daniela Guadalupe Griego Ceballos, se siente ya con los cuernos en la Luna.
Es todo un higadito la nativa de Minatitlán y exdirectora del IPE. Ha sido súper criticada por los diversos sectores productivos que la han invitado a reuniones para conocer sus propuestas rumbo a la alcaldía.
Actúa como una singular jovencita caprichosa-tiene 53 años- con las posiciones de la escalera del poder político y público, en lugar de ser humilde, sencilla y accesible con el imaginario colectivo xalapeño.
Existe la percepción pública de que siente que la alcaldía ya la tiene en la bolsa con los recursos públicos y materiales que está desviando del IPE para su campaña proselitista.
Las reuniones con los diversos sectores productivos le pone muchos trabas y requisitos para conocer su proyecto político, que a la postre le podría costar la pérdida de miles de votantes que serían canalizados por la oposición del PRI y del PAN.
Si no cambia de actitud-ojalá escuché a sus operadores y no sea contreras-, Morena podría perder la capital del Estado que con su sencillez supo conquistar el empresario político Ricardo Ahued.

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Complicada sucesión

En el invierno de 2009 la sucesión por la gubernatura se decidió por las vísceras.
La caballada del PRI estaba robusta.
La sucesión de Veracruz para el periodo de 2010/ 16, el gobernador saliente Fidel Herrera Beltrán redujo la lista de aspirantes de más de una docena a una trio, cuentan sus biográfos.
A los que aspiraban disputar la gubernatura, Fidel los frenó como recompensa con una diputación federal o una senaduría.
La lista de aspirantes se redujo a tres alegres mosqueteros: el novel Javier Duarte, el polémico Ranulfo Hernández Márquez y el experimentado parlamentario Héctor Yunes Landa.

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-Adeudos a proveedores: olvidados

Veracruz enfrenta la reedición del tobogán del sombrío periodo de 2010-16 cuando gobernó el PRI con el defenestrado Javier Duarte. La narcoviolencia cambió el rumbo de la historia de los veracruzanos, como el resto del país.
Hoy, el gobierno de Veracruz es gobernado por segunda vez por el narcopartido Morena, gracias a la maquinaria avasalladora del gobierno saliente del talibán de Macuspana con unas elecciones sucias para imponer a la actual gobernadora.
¿Cuál es la diferencia entre el PRI que gobernó casi ochenta años y Morena que lleva seis años? La diferencia es abismal, catastrófica. El PRI tardó ocho décadas para corromper el partegüas del intríngulis del sistema político mexicano.
Morena, el que se autonombra la esperanza de México, solo le han bastado seis años para corroer, destruir y contaminar el virus de la corrupción en la estructuras y sótanos del poder público, en los tres niveles de gobierno. Desmanteló las instituciones públicas para imponer narrativas y acciones de coerción y desempleo.
La corrupción en Veracruz está asociada en todos los órdenes de gobierno, en lugar de combatirla de raíz, solo se aplican cosméticos, por encimita. Han pasado más de cien días del gobierno entrante y no se ha visto la diferencia entre Cuitláhuac García Jiménez y la señora Rocío Nahle García.
No existe en el discurso oficial un pronunciamiento que establezca las acciones para combatir la vergonzante corrupción que dejó el gobernador saliente y su brillante equipo de colaboradores, empezando por su primo hermano Eleazar Guerrero Pérez. El clan de los nuevos ricos.

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Veracruz: campo minado

Los veracruzanos enfrentan en carne propia el campo minado que sembró Cuitláhuac García. Batió récord con los delitos de alto impacto social. Más que una burla es una brutal infamia el discurso oficial de que los ‘morenistas’ no son como sus antecesores o los neoliberales.
Más que los ‘otros’, los morenistas agravian a la sociedad civil con sus discursos demagógicos, huecos y sombríos que han ido destapando la caja de Pandora del intríngulis político del gobierno de Veracruz.
La corrupción y opacidad no solo es la génesis de los cuerpos policiacos, donde la propia gobernadora admite el cese de más de 200 policías por actos de corrupción, si no en la mayoría de las dependencias de la administración pública, que avaló la titular del ORFIS, Delia González Cobos con singular cinismo.
La inseguridad público que provoca el crimen organizado con los 14 cárteles de la droga en la geografía veracruzana, continúa y seguirá siendo el talón de Aquiles del gobierno de la señora Claudia Sheinbaum y de Veracruz con doña Rocío Nahle.
Se demostró con hechos, estadísticas y de las principales agencias de seguridad internacionales y de EU que la estrategia anticrimen del sexenio de talibán de Macuspana fue un auténtico fracaso y con evidentes ligas de complicidad aviesa. Una fiesta para la mafia de los cárteles de la droga.
Veracruz y el país viven un surrealismo político peor al que heredó del viejo PRI. Bastaron seis años del defenestrado gobierno de Morena con Cuitláhuac García para demostrar que la entidad cayó en un retroceso al igual que el resto del país por más de tres décadas.

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