Las pifias de la gobernadora
A más de un año de haber asumido la gubernatura, doña Norma Rocío Nahle García, no le encuentra la ‘cuadratura al círculo’ a Veracruz. Cada problema que abre de la caja de Pandora le estalla en pleno rostro.
Aplica las normas de la cuatroté y le sale el tiro por la culata, en lugar de usar las políticas tradicionales que resolvieron los problemas que se fueron convirtiendo en hidras del quehacer público. No son quimeras, pero resolvieron de fondo la endemia que amenazaba en convertirse una pandemia.
Su entelequia no funciona.
A cada problema que intentó resolver con sus prácticas en su paso por la Secretaría de energía, se le revierte. Algunos ejemplos que muestran sus desatinos en la administración pública de Veracruz:
Atraso de pagos a la burocracia estatal, el negocio ilícito del arrastre de las grúas-una caja chica del gobierno-, la inseguridad pública, el huachicol fiscal, el fracaso de la modernización del transporte público, el desorden del cobro de las tarifas de los taxis y colectivos que siguen cobrando lo que quieren, el impago del bono anual del sector salud y un largo etcétera.
Y eso que la gobernadora se ufana y presume de contar con un sólido equipo preparado y con suficientes perfiles para desarrollar el encargo en las secretarías de Turismo, Desarrollo Económico, Seguridad Pública, SEFIPLAN, SEV, UPAV.
Y, qué decir de los supuestos organismos autónomos e independientes, donde lo más importante no es la capacidad, la experiencia y el talento, si no la lealtad y el culto a la personalidad de la gobernadora.
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