El Crimen… UN CÁNCER SIN FRENO
En México, el crimen organizado avanza con velocidad de vértigo.
No tropieza, no duda, no se detiene. Prospera y, lo más grave, se incrusta en las instituciones públicas como un cáncer que hace metástasis sin freno.
Mientras las familias lloran a sus muertos, los grupos criminales celebran nuevas conquistas territoriales.
La tragedia es evidente: en la tierra del “abrazos, no balazos”, los que sí usan balas han ganado poder, dinero y control.
Porque la política de la permisividad disfrazada de humanismo resultó ser un fracaso monumental.
Abrazaron a los que dan balazos y los balazos se multiplicaron.
Los criminales encontraron en esa consigna un pacto tácito: puedes dominar, puedes extorsionar, puedes matar… que aquí nadie te molestará.
Hoy, el crimen organizado detenta el poder en vastas regiones del país.
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