Los quemados… “APESTAN”
En política, los fuegos no siempre son visibles, pero se sienten.
Son la herramienta de manipulación que genera daños significativos para polarizar y desacreditar a sus oponentes.
Dentro de Morena, el partido que gobierna con mayoría y con el respaldo del caudillo de Palenque, hay un incendio peligroso que tiene la misión de “quemar” a quienes en algún momento parecían figuras de peso propio rumbo a la sucesión presidencial de 2030.
La estrategia es clara: impulsar a los leales de fe ciega y debilitar a los que representan autonomía política.
No se trata de construir un proceso democrático interno, sino de neutralizar cualquier intento de competencia real.
Ahí están los casos de Adán Augusto López y Ricardo Monreal, quienes en distintos momentos fueron piezas centrales del engranaje de AMLO.
Hoy, ambos cargan con la marca del desgaste político que les han impuesto desde las alturas del poder.
Al exgobernador de Tabasco lo han sometido a un auténtico linchamiento político, pese a la petición de protegerlo y dar carpetazo a sus expedientes negros.
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