Aire seco, baja humedad y encierro: los factores que disparan enfermedades invernales
La creencia de que el frío es el causante de resfriados y gripe ha sido ampliamente difundida en la población a nivel mundial. Sin embargo, recientes investigaciones ha demostrado que no existe una relación directa entre estar expuesto al frío y enfermarse.
La profesora Manal Mohammed, de la Universidad de Westminster (Reino Unido), explica en un artículo publicado en The Conversation que las infecciones respiratorias son causadas por virus y no por la temperatura exterior, por lo que es necesaria la presencia de estos patógenos para que una persona se enferme.
A pesar de ello, los casos de enfermedades respiratorias aumentan de forma constante durante el invierno en muchas regiones del mundo. De acuerdo con Mohammed, esta mayor incidencia se debe a una combinación de factores biológicos, ambientales y sociales que favorecen la proliferación de virus en la época invernal.
El aire frío y seco favorece la supervivencia de los virus fuera del cuerpo humano y mejora su capacidad de mantenerse infecciosos por más tiempo. Además, en condiciones de baja humedad, las gotículas respiratorias se evaporan rápidamente y se transforman en partículas más pequeñas que permanecen suspendidas en el aire, aumentando la probabilidad de que otras personas las inhalen.
Las defensas naturales del cuerpo también se ven afectadas en la temporada invernal. Según Mohammed, el frío puede debilitar la respuesta inmunitaria local en la nariz y las vías respiratorias, y la calefacción interior tiende a resecar el aire, debilitando la eficacia de la mucosidad, que normalmente atrapa y elimina los virus.
Leer más









