Latinus se pronuncia contra la censura de los derechos de audiencias promovido por Sheinbaum
Desde que llegó al poder, Claudia Sheinbaum ha dejado en claro, en múltiples ocasiones, que ni tolera ni le gusta la libertad de expresión, la crítica y la diferencia de opinión. Su gobierno se ha empeñado en que haya cero crítica, cero rendición de cuentas y mucha complicidad periodística, académica e intelectual que se cimentan en la doctrina y el dogma. Los periodistas y los medios críticos son declarados enemigos.
La propuesta de lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias hecha por el gobierno de Sheinbaum evoca la censura dictatorial que Rafael Correa impuso en Ecuador a través de un falso defensor de las audiencias encargado de aplicar sanciones a los medios de comunicación con el criterio y gusto del gobierno.
Estos lineamientos son el marco para alcanzar el control deseado desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder: acabar con los medios que ejercen su derecho a la crítica como parte de su tarea elemental.
La presidenta repite que no es censura. Lo dice como cabeza de un régimen que ha utilizado todas las herramientas a su alcance, llámese UIF, SAT y FGR, para intentar amedrentar, amenazar y acotar a los medios que no se declaran parte de su movimiento político o simpatizantes abyectos del gobierno, de sus funcionarios y de su uso opaco de los recursos públicos.
Es el mismo régimen que prometió no militarizar el país y lo hizo; el mismo que dijo que respetaría la división de poderes y acabó con la autonomía del Poder Judicial; lo dice el mismo régimen que tiene un número indeterminado de gobernadores y funcionarios públicos en la mira de Estados Unidos por sospechas de colusión con el narcotráfico y que no hace nada para investigarlos y enjuiciarlos.
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