Una abierta violación al derecho penal mexicano
Desde a janela
Ya de vuelta luego de la pausa estival, nos encontramos con un asunto importante que comentar.
Antes de entrar en materia y solo para no perder la secuencia de las últimas entregas, no podemos dejar de mencionar el triunfo español en el pasado Mundial de fútbol, el cual se dio en un partido final que dominaron totalmente y que además tuvieron que marcar tres tantos a la selección ampliamente favorecida por el mandamás de la FIFA para que al menos les reconocieran uno.
¡Felicidades a los campeones!
Cabe señalar que los jugadores argentinos no se han sabido comportar a la altura ni en la victoria ni en la derrota.
Bueno, el máximo evento deportivo del mundo concluyó y habrá que esperar otros cuatro años para que se lleve a cabo el próximo, que promete ser más grande y también más enredado debido a la multiplicidad de sedes, habrá que estar atentos a como se organiza en definitiva, ya que la corrupción tanto de la dirigencia de la FIFA como la sudamericana siguen presentes.
Entrando en materia, en nuestro México el verano está transcurriendo con abiertas violaciones a los sistemas legal y de justicia, ya que para no perder la costumbre, los intereses políticos y gubernamentales se imponen pasando por encima de la más mínima legalidad.
Un caso muy ilustrativo de lo señalado, es la supuesta desarticulación de las más grande red de huachicol que ha habido en México, misma que era encabezada por una empresa en la que uno de sus accionistas era el exgobernador de Baja California Ernesto Ruffo Appel, quien fue detenido y exhibido de una manera extremadamente vejatoria y además recluido en un penal de máxima seguridad como si se tratara de un delincuente sanguinario, como muchos otros que se encuentran libres y protegidos de toda perturbación, así venga ella de los mismos Estados Unidos de América.
Pues bien, el caso Ruffo sirve de ejemplo para ver todo lo que no se debe de hacer en un proceso penal.
En primer lugar, el sistema penal castiga las conductas individuales que se ajustan a lo que la ley penal señala que es un delito y que por ello, merecen un reproche jurídico.
En el caso de Ruffo, las autoridades señalaron que era un accionista de una empresa que incurrió en el robo de hidrocarburos, mas nunca dijeron si tenía alguna calidad dentro de dicha empresa para tomar decisiones que le permitieran colocarse en el supuesto que la ley señala como delito.
Es decir, nunca se dijo en qué consiste la responsabilidad individual atribuída a Ruffo, porque no es lo mismo ser un accionista de una empresa que ser un directivo de la misma.
Tan es así que el mismo Carlos Slim, quien es accionista incluso mayoritario en múltiples empresas de todos los ramos, es completamente ajeno a las decisiones operativas que se toman en ellas.
Lo cual nos lleva al segundo punto de lo que no se debe de hacer en un proceso penal, tanto la fiscalía como la juez de control que lleva el caso dicen muchas cosas, pero actúan bajo un sigilo que es absolutamente ilegal, ya que por mandato constitucional las audiencias penales deben de ser públicas y al prohibir el ingreso de la prensa a la sala en donde se llevó a cabo la audiencia de Ruffo, se evitó que se conociera el verdadero debate que se llevó a cabo en la misma.
Los dos puntos que hemos señalado, se complementan con que la juzgadora a cargo es de las electas por medio de la tómbola y el acordeón, mismos que fueron diseñados por el gobierno en turno para tener jueces a modo; por lo que tenemos una abierta violación al principio constitucional de que nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales, y los jueces del acordeón por definición son jueces especiales en asuntos de índole político.
Y ya que hablamos de este principio constitucional, también empezamos a ver un ejemplo de una ley privativa, y esa es la famosa norma que busca la “autocensura” de los medios de comunicación.
Como bien nos podemos dar cuenta, con Ruffo se han violado las más elementales normas del procedimiento penal y todo ha sido por un mero interés político, tanto para desprestigiar a la oposición como para encubrir a personajes importantes del régimen de quienes abundan pruebas incriminatorias y que, a pesar de ello, viven y gobiernan en total impunidad.
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
X: @FelipeFBasilio

