VITUPERIOS

Desde el show mañanero del salón de Tesorería se critica, con abusiva severidad, para desprestigiar, un día sí y otro también, a todos aquellos que no comulgan con las ocurrencias absurdas del adalid cuatrotero.

Se ha ninguneado gravemente a empresarios, adversarios políticos, jefes de Estado internacionales y en especial a periodistas y que abomina (Carlos Loret de Mola, Brozo, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Azucena Uresti, Beatriz Pagés, Carmen Aristegui, Jorge Ramos, Héctor Aguilar Camín, Laura Brugés y muchos más), y a propietarios de medios de comunicación. Uno de los más acosados es Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), que ha enfrentado como nadie al monstruo de cuatro cabezas; ese esperpento que sostiene “con auditorías y revisiones de la UIF a sus fortunas mal habidas, los tendré calladitos y obedientes”; también ha ofendido a los dueños de The New York Times (lo tachó de “pasquín inmundo”), a los de Reforma y del Universal, entre otros.

El conde macuspano ha estigmatizado el amor propio de mujeres activistas, juezas, ministros de la Corte, buscadoras de familias desaparecidas, académicos, médicos, deportistas, científicos, ambientalistas y a las que tienen niños con cáncer.

Y el odio del Todopoderoso continúa, sin razonar que el poder político no es el mismo y que no es para siempre.
Pronto se irá a “La chingada”, su rancho agreste de Palenque, pues pregona un retiro político definitivo.

Pero, ni él se lo cree porque sabe que ha denigrado a personajes pudientes que más temprano que tarde se cobrarán las humillaciones. Y tendrá que protegerse y responder. Uno de ellos es el poderoso empresario Carlos Slim, quien ha sostenido que esperará a que concluya la presente administración para defender sus inversiones. Dio a entender que no es el momento para proceder en reclamos porque “todavía es Presidente”.

Ya no hay tiempo para sanar heridas. El daño está hecho.

El “caudillo” aplicó el poder fáctico que impuso aún contra la voluntad de aquellos que etiquetó, sin tener argumentos, como sus enemigos.

Pudo hacer el bien y buenas obras, pero lo traicionó la ambición del poder y la venganza.

TRAGEDIA


El destacado analista político Juan Ignacio Zavala que escribe en El Financiero, dedicó el viernes 22 de este mes, unas breves líneas al gobierno de Veracruz:
“Cuitláhuac García ha resultado una verdadera tragedia para Veracruz. Los niveles de estupidez del gobernador son verdaderamente asombrosos”.
Ni qué agregar.

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