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Refinerías de Pemex elevan emisiones de azufre y ponen riesgo la calidad del aire; no respetan normas

Un estudio atribuye el incremento de emisiones a problemas de mantenimiento y cambios en el tipo de petróleo procesado

Las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) registraron un aumento en las emisiones de dióxido de azufre, de acuerdo con un análisis elaborado por el especialista en energía Francisco J. Barnés de Castro. El estudio sostiene que diversos factores operativos, entre ellos el procesamiento de crudos más pesados y la disminución en el mantenimiento de infraestructura crítica, han contribuido al deterioro del desempeño ambiental del Sistema Nacional de Refinación.

El informe también advierte sobre el impacto de las fallas en las plantas recuperadoras de azufre y el efecto que estas emisiones tienen sobre la calidad del aire. Además de los desafíos ambientales, el análisis señala afectaciones en la eficiencia de producción de combustibles y mayores presiones financieras para las operaciones de refinación, por lo que plantea medidas orientadas a mejorar el funcionamiento y reducir las emisiones contaminantes.

Especialistas advierten que el incremento de emisiones de azufre representa un desafío ambiental para el sistema de refinación mexicano.

Cortesía de trabajadores

#Pemex

Un análisis sobre el Sistema Nacional de Refinación advierte un aumento de emisiones de azufre asociado a problemas operativos y de mantenimiento en refinerías de Pemex.

Refinerías de Pemex incrementan emisiones de azufre 🌹📰

  • La falta de mantenimiento en plantas recuperadoras de azufre y el uso de crudo extrapesado agravan las emisiones, advierte un análisis de Barnés.

AN / MÉXICO.-Las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) emitieron un estimado de 2 mil 100 toneladas diarias de dióxido de azufre (SO₂) en 2025, de acuerdo con los cálculos de Francisco J. Barnés de Castro, especialista en energía.

La cifra forma parte de su presentación Desempeño del Sistema Nacional de Refinación, fechada el 20 de octubre de 2026 y elaborada con información del Sistema de Información Energética de la Secretaría de Energía (Sener).

En el marco del Día Mundial de la Ecología, que se conmemora este 1 de noviembre, Barnés de Castro advierte que las emisiones aumentaron por los cambios en el petróleo que reciben las refinerías y las deficiencias en sus instalaciones.

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El especialista calcula que las emisiones por barril procesado pasaron de un promedio de 1.45 kilogramos durante el gobierno de Felipe Calderón a 2.21 kilogramos en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y 2.43 kilogramos en el primer año de Claudia Sheinbaum.

Esto, refiere, representa un incremento de 68 por ciento respecto del promedio del gobierno de Calderón y de 10 por ciento frente al sexenio anterior.

Una de las causas que identifica Barnés de Castro es el cambio en la composición del crudo.

Desde finales del gobierno de Enrique Peña Nieto disminuyó la producción de Maya y Ku, sustituidos parcialmente por petróleo de los campos Malob y Zaap.

Estos últimos tienen una densidad de entre 12 y 14 grados API y más de 4 por ciento de azufre; también contienen entre 15 y 18 por ciento de asfaltenos y altas concentraciones de metales pesados, según la comparación técnica de su presentación.

Su procesamiento es más complejo porque contienen menos componentes ligeros y requieren mayores exigencias para los equipos.

El especialista advierte que estas características reducen la eficiencia de los catalizadores y elevan las necesidades de mantenimiento aunque datos oficiales refieren que las refinerías mexicanas fueron diseñadas originalmente para procesar crudos más ligeros.

Por ello, menciona, cambiar las mezclas sin adecuar los procesos y equipos afecta tanto la producción de combustibles como el control de las emisiones.

Otro factor fue la pérdida de mercados internacionales para el combustóleo mexicano a partir de 2019, que Barnés de Castro relaciona con las restricciones al contenido de azufre de los combustibles marinos que entraron en vigor en 2020.

Ante la reducción de las exportaciones, aumentó el consumo de combustóleo en refinerías de Pemex y centrales eléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), entre ellas Tula y Petacalco.

El excedente comenzó a venderse a refinerías del sur de Texas para utilizarlo como carga de proceso mezclado con crudos ligeros.

Barnés de Castro señala que esta operación requirió ofrecer descuentos en los precios del petróleo y del combustóleo; también modificó la alimentación del sistema mexicano, que comenzó a recibir una mayor proporción de crudo pesado.

De acuerdo con las cifras del informe, esa proporción pasó de alrededor de 37 por ciento tras la entrada en operación de la coquizadora de Cadereyta, en 2003, a entre 42 y 44 por ciento después de la incorporación del segundo tren de Minatitlán, en 2012 y a partir de 2019 llegó a niveles de entre 49 y 51 por ciento.

El especialista afirma que el cambio redujo la capacidad de procesamiento y el rendimiento de gasolina, turbosina y, particularmente, diésel; en contraste, aumentó la proporción de combustóleo.

El uso de catalizadores inadecuados es otra de las causas que señala Barnés de Castro y explica que los convencionales, utilizados para procesar crudos ligeros y Maya, no funcionan de la misma manera con mezclas de petróleo extrapesado como Malob y Zaap.

También advierte que estos catalizadores “no resultan adecuados para procesar mezclas de crudos ultrapesados”, pues reducen el rendimiento de las plantas, elevan los costos de mantenimiento y aumentan la cantidad de azufre que escapa por las corrientes de gas.

También cuestiona la compra de catalizadores para cubrir tres años de operación del sistema durante el último año de la administración anterior.

Sobre esa decisión, dijo que “para colmo de males […] alguien tuvo la ocurrencia peregrina de autorizar la compra de catalizador para los siguientes tres años de operación del SNR”.

A este problema se suma la falta de mantenimiento preventivo, Barnés de Castro señala que, aunque durante los primeros años del gobierno de López Obrador se destinaron recursos para reparar instalaciones, posteriormente disminuyó la atención al resto del sistema, mientras se concentraban recursos en Dos Bocas y la coquizadora de Tula.

El especialista advierte que “la escasez de recursos y la falta de planeación” para atender equipos críticos y programar los paros mayores provocó más accidentes, interrupciones no previstas y pérdidas de producción.

Entre las instalaciones afectadas están las plantas recuperadoras de azufre; su función es evitar que estos compuestos lleguen a la atmósfera durante el procesamiento del petróleo.

Asimismo, Barnés de Castro atribuye directamente el aumento de emisiones a sus fallas.

Esto se debe a la falta de mantenimiento en las plantas recuperadoras de azufre.

El deterioro también se refleja en la producción ya que datos del Sistema de Información Energética de la Sener, Barnés de Castro calcula que durante el gobierno de López Obrador el volumen promedio de gasolina, turbosina y diésel fue 50 por ciento inferior al registrado durante el sexenio de Felipe Calderón.

Al comparar el rendimiento por barril procesado, los destilados de alto valor disminuyeron 17 por ciento, mientras que el del combustóleo aumentó 27 por ciento.

En el ámbito financiero, el especialista cita informes auditados de Pemex para señalar que las pérdidas operativas de Pemex Transformación Industrial (TRI) se multiplicaron por 4.6 durante el sexenio de López Obrador y las pérdidas netas aumentaron diez veces.

Entre 2019 y 2024, las pérdidas netas acumuladas de la subsidiaria llegaron a 1.40 billones de pesos, equivalentes a 80 por ciento de las pérdidas netas totales de Pemex en ese periodo, calculadas en 1.76 billones de pesos.

Para corregir el deterioro, Barnés de Castro propone destinar más crudo ligero al procesamiento nacional y reducir el uso de condensados en las refinerías de Tula y Salamanca.

También plantea importar petróleo ligero de Perú o Ecuador, o de Estados Unidos y el Caribe, y explorar un intercambio de crudo pesado por ligero con la refinería de Deer Park, en Texas.

Entre las medidas operativas incluye recuperar los modelos de planeación para determinar las mezclas adecuadas en cada refinería, probar catalizadores en las plantas piloto del Instituto Mexicano del Petróleo y restablecer la Comisión de Compra de Catalizadores.

Sin embargo, considera urgente recuperar las plantas de azufre que dejaron de funcionar por falta de mantenimiento.

Es indispensable restablecer, a la brevedad posible, la operación de las plantas recuperadoras de azufre que han dejado de funcionar por falta de mantenimiento.

El objetivo, explica, es dejar de emitir grandes cantidades de óxidos de azufre a la atmósfera.