Mientras México cumple, la presidente huye
Desde a Janela
El Mundial comenzó, y México cumplió como país coorganizador al ser hospitalario con los turistas que han llegado para ver los partidos que se van a jugar en el país.
Así es, al momento de escribir estas líneas se jugaron dos de los trece partidos que están programados para celebrarse en este país y se realizaron sin mayores incidentes a pesar del caos que se esperaba, caos que, por cierto, fue provocado por el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será y del cual hablaremos más adelante.
También fueron exitosos todos los eventos paralelos a los partidos que fueron organizados por la FIFA y esto se debe a que más allá de los graves conflictos sociales que atraviesa el país, la gente en México siempre se muestra muy efusiva ante esta clase de eventos.
En efecto, cuando se trata de celebrar Mundiales, Juegos Olímpicos, visitas papales o de cualquier otra figura relevante, la gente en México de manera muy espontánea celebra el acontecimiento.
De este Mundial no me queda duda de que a pesar de los conflictos sociales mexicanos y a los caprichos de Trump, va a ser un éxito en lo deportivo al generar sus propias historias y también en lo económico con todo y la voracidad de la FIFA.
Para empezar ya tiene su primera anécdota, la ceremonia inaugural tuvo de todo menos lo que era su motivo principal: una inauguración.
Y esto se debió a que la presidente de México no asistió al evento provocando que el protocolo no fuera llevado a cabo y ni ella, por evidentes razones, ni el presidente de la FIFA dirigieron unas palabras previo al inicio del primer partido, lo cual ya hizo historia debido a que es la primera vez que algo así ocurre.
Así es, mientras el público mexicano (no digo afición, porque a ésta se unen muchas más personas por el solo hecho de celebrar) se congregó para ver la apertura del evento, su jefe de Estado huyó para acabar refugiada en un micro evento vecinal en una de tantas alcaldías de la Ciudad de México.
Evento vecinal y distante respecto del cual ni siquiera tuvo el valor para revelar previamente que iba a asistir a él.
Sí, la presidente que se dice altamente popular no quiso compartir con la gente que asistió al partido inaugural del Mundial y no lo hizo, porque temió a su reacción.
Y no, no es “cuidar la investidura” como su jefe y mentor decía, es pavor al rechazo popular generado por todas las mentiras que ha dicho y por los daños que su gobierno ha causado a muchos sectores de la población.
Por ejemplo, a la CNTE le prometió en campaña derogar diversas leyes y al llegar al gobierno, les dijo que no era posible hacerlo debido a que no había dinero para ello.
A estos pseudo maestros no es posible justificarlos debido a que hacen de todo menos de dar clases, pero lo que sí es un hecho es que las dos administraciones de la transformación que no fue y ni tampoco será los empoderaron como nunca antes y ahora sufren las consecuencias de haberlo hecho y no cumplir con los compromisos de campaña que les hicieron.
También la presidente creó conflictos al dañar a los jubilados de diversas empresas estatales al arbitrariamente quitarles las pensiones que se ganaron justa y legalmente al trabajar para el Estado durante muchos años y, peor aún, porque los ha estado dañando pisoteando todos los principios legales que rigen en este país e incluso a nivel mundial: Una ley no puede aplicarse con retroactividad, porque el simple hecho de hacerlo es totalmente injusto para el perjudicado.
Los colectivos de buscadoras, personas que tienen causas más que legítimas para reprochar el incumplimiento de las obligaciones más básicas del Estado y que no solo no han sido atendidas, sino que han sido sistemáticamente criminalizadas por la transformación que no fue y ni tampoco será, la última de estas situaciones se dio precisamente antes del primer juego mundialista, cuando Sheinbaum se atrevió a decir que a los colectivos de Jalisco eran financiados por intereses oscuros que tenían que ser investigados.
¿Quién no se va a indignar por una situación así?
Por estas y otras razones es que Sheinbaum no se atreve a convivir con los mexicanos que acuden voluntariamente a algún evento masivo, porque no es lo mismo obligar a servidores públicos y beneficiarios de programas sociales para acudir a tal o cual convocatoria presidencial a estar con personas que, por otros motivos desean asistir a un acto masivo ajeno al gobierno.
Por cierto, ¿Alguien vió en el palco de honor del estadio a la muchacha a la que la presidente le obsequió su boleto para asistir al juego inaugural?
Hasta en eso, Sheinbaum nos ha mentido a los mexicanos.
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
X: @FelipeFBasilio

