Felipe de Jesús Fernández BasilioOpinión

El Paso de Cortés

Gobierno de la 4T se encuentra sobrado de soberbia y carente de cultura, sucumbe ante la tentación de cambiar los nombres históricos por los que su gusto o su ideología les dicta.

Muchos lugares de la geografía nacional adquieren sus nombres debido a sucesos que acontecieron en ellos y generalmente poco o nada tienen que ver sus denominaciones con las ideologías políticas de quienes han gobernado en un determinado tiempo sobre dichos lugares.

El fracaso al que se encuentra condenado el cambio de nombre que pretende hacer Sheinbaum al paso de montaña del que estamos tratando, es importante señalar que el nombre que pretende imponer la presidente no es más que pura propaganda sin sustento objetivo consistente en beneficios reales para quienes supuestamente trata de homenajear.

Desde a janela

En los linderos del Estado de México con el de Puebla se encuentra un paso de montaña entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl  que se ha denominado como el Paso de Cortés, debido a que por ahí entró al Valle de México la expedición comandada por Hernán Cortés en el año de 1519.

El que dicho paso tenga ese nombre es algo muy normal debido a que muchos lugares geográficos tienen una toponimia que se basa en un acontecimiento histórico acaecido en ese sitio y así tenemos que hay un lugar en Aragón que se llama Sos del Rey Católico, porque allí nació el Rey Fernando el Católico o aquí en México Dolores Hidalgo en Guanajuato, debido a que fue el lugar en el que Miguel Hidalgo y Costilla inició el levantamiento armado en contra del hermano de Napoleón José Bonaparte, quien fue mejor conocido como “Pepe Botellas”.

 Y así como estos, muchos lugares adquieren sus nombres debido a sucesos que acontecieron en ellos y generalmente poco o nada tienen que ver sus denominaciones con las ideologías políticas de quienes han gobernado en un determinado tiempo sobre dichos lugares.

Ahora bien, cuando el que gobierna se encuentra sobrado de soberbia y carente de cultura, sucumbe ante la tentación de cambiar los nombres históricos por los que su gusto o su ideología les dicta.

Y ejemplos de ellos tenemos por montón en la antigua Unión Soviética, en donde los bolcheviques al hacerse del poder absoluto rebautizaron ciudades con nombres como Leningrado o Stalingrado; y sin embargo, cuando colapsó el comunismo, las aguas volvieron a su cauce y dichas ciudades volvieron a llamarse San Petersburgo y Volgogrado respectivamente.

Así es, la imposición y el capricho no sobreviven al régimen del tirano que los impuso.

Pero más allá del fracaso al que se encuentra condenado el cambio de nombre que pretende hacer Sheinbaum al paso de montaña del que estamos tratando, es importante señalar que el nombre que pretende imponer la presidente no es más que pura propaganda sin sustento objetivo consistente en beneficios reales para quienes supuestamente trata de homenajear.

Así es, tanto el nombre de “Paso de los Pueblos Indígenas” como el uso de ropa bordada tanto por parte de la presidente como de muchos otros dignatarios del régimen y el discurso que pronuncian de que “con la transformación llegó el tiempo de los pueblos indígenas” son aún más falsos que los espejitos que los españoles intercambiaban por oro.

Y es que, toda esa propaganda es puesta en evidencia por las comunidades indígenas de Guerrero y Michoacán que claman desesperadamente por ayuda debido a que se encuentran literalmente sitiadas por las bandas del crimen organizado, quienes con total descaro balean y bombardean sus poblaciones eminentemente rurales.

También esa falsa propaganda cae por su propio peso, cuando vemos que no se construyen ni escuelas ni hospitales en las comunidades más apartadas debido a los inmisericordes recortes presupuestales a los que se encuentra sometida la administración pública  con la finalidad de mantener la clientela electoral del partido en el poder o de hacer negocios turbios.

El gobierno de México y quien lo encabeza, debería de hablar menos de los indígenas y en cambio, hacer mucho más por darles seguridad y servicios públicos de calidad y entonces sí con razón podría decir que con ellos llegó el tiempo de dichos pueblos.

Por cierto, es hipocresía pura que quienes gobiernan en México se empeñan en borrar el pasado virreinal y que al mismo tiempo pasan su verano en la Madre Patria.

Les digo, en la transformación que no fue y ni tampoco será, todo es propaganda.

FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO

felfebas@gmail.com

X: @FelipeFBasilio