La lucha contra el narcotráfico se transformó en uno de los principales motivos de disputa de la relación entre los gobiernos de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su par de EU, Donald Trump.
El episodio más reciente fue un sorpresivo comunicado en el que la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) anunció un operativo antinarco supuestamente binacional, denominado ‘Proyecto Portero’ que, horas después, Sheinbaum desmintió.
Pero las tensiones son permanentes. La semana pasada, EU comenzó a enviar buques al sur del mar Caribe, en las aguas internacionales cercanas a Panamá y Venezuela, como parte de su estrategia para frenar el tráfico de drogas. Desde entonces, a diario Sheinbaum subraya la importancia del respecto a la soberanía latinoamericana.
Uno de sus pronunciamientos más contundentes ocurrió el martes, cuando le preguntaron por el despliegue de naves de guerra, aviones espía, al menos un submarino con capacidad de ataque y alrededor de 4.000 efectivos estadounidenses cerca de Venezuela. «No al intervencionismo», advirtió la mandataria que a diario lidia con las políticas unilaterales de su vecino.
De hecho, cuando Sheinbaum asumió la presidencia, el pasado 1 de octubre, México estaba en pleno conflicto con EU por la detención de Ismael ‘El Mayo’ Zambada. La captura ocurrió en un operativo que todavía no ha quedado claro, ya que las autoridades estadounidenses no le han informado a sus pares mexicanas cómo fue posible que uno de los narcos más poderosos fuese trasladado a Texas.
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