Fármaco de la dopamina para el síndrome de piernas inquietas podría ser clave de riesgo para el Parkinson
Investigadores asociados a tres hospitales surcoreanos encontraron que las personas que padecen del síndrome de piernas inquietas (SPI) podrían tener mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
El SPI, cuya denominación médica es enfermedad de Willis-Ekbom, es una afección de origen neurológico que provoca que quienes la sufren sientan la necesidad imperiosa de mover las piernas, especialmente en la noche, en cama, o al estar sentados. Aunque puede presentarse a cualquier edad, se agrava y se hace más común conforme se envejece.
Aunque se desconoce qué lo causa, usualmente es tratada con agonistas de la dopamina, un tipo de fármacos que imitan los efectos de ese neurotransmisor clave para controlar el movimiento y los músculos. Es también el tratamiento estándar para los enfermos de Parkinson, que habitualmente presentan niveles reducidos de dopamina.
Hallazgos relevantes
En el estudio, que salió publicado esta semana en la JAMA Network Open, los científicos investigaron la posibilidad de que el SPI fungiera como factor de riesgo para el Parkinson y si los niveles de dopamina se relacionan con la presencia de ambas afecciones.
Para ello usaron datos de 18.000 pacientes con edad media de 50 años, de los cuales la mitad había sido diagnosticada con SPI y la otra mitad fungió como grupo control, mientras que el 62,8 % eran mujeres.
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