El sombrero agujereado
El asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán Carlos Manso es una espina clavada en el alma de todo México.
Y lo es, porque su muerte es aún más que otra cifra dolorosa a las que ya estamos muy mal acostumbrados.
Su muerte significa un atentado en contra de todos los mexicanos que aún repudiamos al crimen organizado en cualquiera de sus manifestaciones, su muerte es la mayor muestra de que en México el crimen es quien realmente es el soberano y no hay poder que lo frene, porque simple y llanamente México en 2025 es un narcoestado.
Y sí, México en el 2025 es un narcoestado porque no hay otra manera de explicar cómo es posible que un alcalde independiente en todo el sentido de la palabra, es decir, sin partido político y también sin vínculos con ninguna organización criminal, haya sido abandonado a su suerte por los niveles superiores de gobierno y asesinado por el crimen organizado, solo por buscar pacificar a su municipio y combatir por igual a todos los criminales que operan ahí.
Y aunque el gobierno federal diga una misa completa (incluso en latín) y el gobierno de Michoacán volteé para otro lado, la realidad es que los criminales lo pudieron asesinar debido a que no lo protegieron.
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