Otra reforma para la corrupción
Luego de una breve pausa estival esta columna regresa y se encuentra con la novedad de que la mentada reforma electoral que nadie ha pedido ya va tomando forma.
Y vaya que lo está haciendo si, solo para abrir boca, han designado desde la presidencia ni más ni menos que a Pablo Gómez un reconocido comunista de corte estaliniano, quien inició su encargo diciendo que se podrán hacer foros y consultas pero que al final ellos tienen la fuerza y la van a utilizar.
Les digo, el señor Gómez es buen discípulo del tristemente célebre José Stalin.
Volviendo al punto inicial, ¿Realmente existe la necesidad de llevar a cabo una reforma electoral? O para ser más claros ¿Existe alguna crisis de representación política que haga necesario cambiar el sistema electoral?
Es muy importante no olvidar que las dos grandes reformas electorales que ha habido en México se debieron a que el PRI ya no se podía sostener como partido casi único en la primera ni tampoco como mayoritario para el caso de la segunda.
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