No es un día naranja, son días rojos; ¡Cínicos!
Muchos funcionarios del que cada vez es más difícil llamarle gobierno veracruzano escogieron un día del mes para para ponerse ropa o adornos de color anaranjado como símbolo de la lucha para erradicar la violencia en contra de las mujeres y niñas. Y no solo usan el anaranjado, sino que llevan a cabo esa lucha con programas y acciones tan importantes como plasmar con pintura de ese color las huellas de sus manos en edificios públicos, como lo son los del poder judicial, y con un discurso gubernamental basado en que todas las personas que encabezan los poderes legislativo y judicial, así como los órganos autónomos (todos secuestrados por el gobierno del estado) son del género femenino. Llegando al grado de que en marzo exhiben como trofeos de sus conquistas, las fotografías de las no tan distinguidas damas que se prestaron al juego del desacato constitucional.
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