Grupos musicales enfrentan sanciones por apología de la violencia, ejecuciones y suspensión de conciertos
Representantes de la música regional mexicana enfrentan una serie de presiones que incluyen la creciente prohibición de los «narcocorridos», amenazas del crimen organizado y, la faceta más grave: los asesinatos de sus miembros.
En un país copado por la violencia en todos los niveles, en el que, según los datos oficiales, hay más 128.000 desaparecidos, una música que representa a la cultura popular y que suele convocar a miles de personas en eventos masivos no podía quedar ajena.
Uno de los principales motivos es que se trata de un estilo musical que es particularmente aplaudido en estados del país con fuerte presencia narco, en especial el norte de México, con Sinaloa como emblema; y en el sur de EU.
Apenas el domingo por la noche, Julio Eusebio Labra, cantante del grupo Conquistadores de la Sierra fue asesinado en pleno concierto en una sala del estado de Morelos. Mientras interpretaba canciones norteñas, llegaron varios sicarios y lo acribillaron.
Murió ahí mismo. Y dos días después, no hay respuestas de quiénes ni por qué lo hicieron.
Una semana antes, el ambiente musical regional había quedado conmocionado con la desaparición de Francisco Vázquez Osorio, Víctor Garza Cervantes, Nemesio Durán Rodríguez y Francisco Morales Martínez, integrantes del Grupo Fugitivo, así como de su representante Livan Solís de la Rosa. Tenían entre 20 y 40 años. Estaban camino a una fiesta privada en el estado de Tamaulipas.
