Los desafíos del Monte Everest para los escaladores. Una prueba de fuego llegar a la cima
El ascenso al Monte Everest, de 8.848 metros de altura, entraña un peligro mortal para los escaladores cuando estos alcanzan la llamada ‘zona de la muerte’. Se trata de una zona, situada a más de 8.000 metros, donde la concentración de oxígeno es tan baja que el cuerpo empieza a morir de hipoxia y se descompone lentamente. Trastornos fisiológicos como infartos cardíacos, accidentes cerebrovasculares y pérdida de la conciencia se hacen manifiestos a estas altitudes muy por encima del nivel del mar. «Tu cuerpo se descompone y, esencialmente, está muriendo», comentó a Business Insider Shaunna Burke, escaladora del Everest. «Se convierte en una carrera contrarreloj», agregó. Por su parte, el alpinista David Breashears explica que, a más de 8.000 metros sobre el nivel del mar, el aire tiene tan poco oxígeno que incluso con tanques de aire adicionales uno se siente como si estuviera «corriendo en una caminadora y respirando con una pajita». En la ‘zona de la muerte’, los niveles de oxígeno en el aire son un 40% más bajos que a nivel del mar.
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