En 1993 el piloto de un avión que transportaba cocaína debió arrojar parte de su cargamento para escapar de agentes federales del sector antinarcóticos. La Procuraduría General de la República -enferma como todo el gobierno del cáncer de la corrupción- en ocasiones daba golpes severos contra cárteles nacionales. A su paso por el cielo del municipio de Jesús Carranza, Veracruz, el golpe al narcotráfico apenas consistió en la pérdida parcial -según rumores- de un cargamento de polvo blanco. En “Las Perlas” -humilde comunidad carranceña- vieron “llover” paquetes de droga.
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