D E D A Z O
A cuentagotas, en lo que “planchan” las inconformidades en cada municipio, Morena empezó a anunciar esta semana quiénes encabezarán sus candidaturas a los 212 ayuntamientos veracruzanos que se renovarán en los comicios de este próximo 1 de junio.
Como ya es una costumbre en el nuevo partido oficial, sus procesos se hicieron al margen de la legalidad electoral, a través de figuras que no están contempladas en norma alguna, como la de “promotores de la cuarta transformación”, eufemismo para darle la vuelta a las leyes y no decirles precandidatos, que es lo que en realidad son y que, por ese motivo, tendrían que rendir cuentas de sus gastos de promoción y las aportaciones recibidas en este periodo.
Sin embargo, como no hay autoridad que les ponga un alto y mucho menos que se atreva a anularles alguna candidatura, en Morena hacen lo que quieren y postulan a quienes la cúpula, no la militancia –como pretenden hacerles creer-, escoge.
Aunque el “método” que supuestamente utilizan para las definiciones es el de las encuestas, desde el proceso electoral del año pasado quedó más que probado que es una falacia, un engaño, porque la decisión final se toma en el centro del país, mediante el infalible e inefable “dedazo”. Así se definió en su momento la candidatura de Rocío Nahle a la gubernatura de Veracruz y así se están decidiendo las de las presidencias municipales.
