¿A qué le teme el gobierno?
Claudia Sheinbaum y su gobierno decidieron enfrentar la convocatoria de la llamada “Marcha de la Generación Z” con una estrategia que revela su acendrado autoritarismo: una campaña de linchamiento mediático, intimidación y desacreditación contra quienes se atrevieron a organizarse.
Desde la tribuna presidencial se ha intentado reducir la movilización a un “montaje” financiado por la oposición –cuyos partidos ni por asomo tienen algo cercano a ese alcance- y esa entelequia a la que llaman “la derecha”; se han señalado cuentas en redes sociales como si se tratase de “conspiraciones internacionales” y hasta se ha buscado ridiculizar a quienes promueven la protesta. El mensaje es claro: deslegitimar antes que escuchar.
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