La misma dosis
Tras varios procesos electorales y de consultas populares entregando malas cuentas en general, los comicios del pasado domingo hicieron resurgir el triunfalismo de los dirigentes y operadores de Morena en el país, quienes “ya se vieron” quedándose en el poder por varios años más mediante la restauración en marcha del sistema de partido hegemónico en México. Ése que le permitió al PRI gobernar ininterrumpidamente durante más de 80 años. Mientras las oposiciones partidistas se lamen las heridas y se niegan a aceptar la necesidad vital de una renovación total de sus liderazgos, estrategias y narrativas, el morenato disfruta de una “borrachera” de hiperoptimismo y soberbia, que les hace creer que ya todo está decidido de cara a la sucesión presidencial y en las gubernaturas que se disputarán en los próximos dos años.
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