Desenfreno y procacidad sucesoria
La adelantadísima carrera sucesoria impulsada por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha propiciado que absolutamente todas las decisiones y acciones de su gobierno -y las de los estatales en manos de Morena- se vean afectadas y circunscritas a esa condición. La inauguración el pasado viernes de las oficinas administrativas –porque en realidad, es lo único que está listo- de la refinería “Olmeca” en Dos Bocas, Tabasco, fue un claro ejemplo de lo anterior. Sin justificación alguna para estar ahí, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, no solo hizo acto de presencia sino que tuvo un papel protagónico junto al presidente López Obrador, a la par del otro aspirante presidencial en el lugar, el secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández, quien tres días después del acto dio positivo a covid-19. Ninguno de los dos tenía, en sentido estricto, vela alguna en lo que fue, además, un penoso montaje para hacer creer a la fanaticada obradorista que se había construido y terminado una refinería en “tiempo récord”. Pero de lo que no hay duda es que Adán Augusto y Sheinbaum son las cartas con las que López Obrador piensa hacer su jugada en la sucesión presidencial. Con nadie más.
Leer más