El “legado” de Cuitláhuac
Particularmente en el estado de Veracruz, el resultado de la pasada elección no tiene nada que ver ni refleja el ánimo social hacia la agonizante administración de Cuitláhuac García Jiménez, quien cierra su gestión empequeñecido, ninguneado y en la antesala de un cobro de facturas desde su propio partido.
Frustrado por ser la burla de propios y extraños, hecho a un lado de las posiciones políticas relevantes del próximo sexenio, García Jiménez vive sus últimos días al frente del gobierno de Veracruz al que llegó de “chiripa”, como el burro que tocó la flauta o, como en este caso, que ganó una gubernatura. No por mérito propio, sino colgado de la figura de Andrés Manuel López Obrador.
Así sigue. Luego de varias semanas presionando con que había sido invitado por Claudia Sheinbaum a integrarse al próximo gobierno federal, la presidenta electa confirmó hace unos días que él -y todos los gobernadores salientes de Morena- tendrá un espacio, aunque no especificó cuál. Decisión que evidentemente le ha sido impuesta, ya sabe usted por quién.
Fuera de toda proporción respecto de sus capacidades políticas y personales, García Jiménez buscó por todos los medios ser el sucesor de Manuel Bartlett en la Comisión Federal de Electricidad y filtró dicha especie como si fuera un hecho entre alguna prensa “condescendiente” con él, por decirle de alguna manera. Se llevó un chasco verdaderamente humillante cuando Sheinbaum evidenció la falacia del xalapeño.
