Los hermanos caradura
Uno de los cotos de poder más fuertes y dañinos para Veracruz en este sexenio fue el Congreso del Estado de Veracruz, donde durante dos legislaturas hicieron y deshicieron a su antojo dos impresentables: el presidente de la Junta de Coordinación Política Juan Javier Gómez Cazarín y el secretario general del Poder Legislativo Domingo Bahena Corbalá. En un pacto de complicidad, condujeron de manera errática e ignorante al Poder Legislativo durante todo el sexenio y las consecuencias están a la vista: ha sido el Congreso veracruzano al que mayor número de leyes le han invalidado por inconstitucionales. Un récord que difícilmente se superará. Gómez Cazarín y Bahena Corbalá actuaron en un tándem de complicidades que le permitió al primero controlar por completo el Poder Legislativo estatal durante seis años, en los cuales corrompió a cuanto diputado o diputada se dejó “seducir” por quien de ser ex vendedor de autos usados en Coatzacoalcos, pasó a convertirse en otro próspero casateniente de la muy “honesta” “cuatroté” a la veracruzana, en connivencia con algunos de esos legisladores a los que llenó de privilegio$ en todo este tiempo. Bahena Corbalá no desaprovechó su oportunidad tampoco. El ex panista usó sus influencias para cometer abusos despreciables en su borrachera de poder. Como el que perpetra en contra de una mujer nonagenaria a la que pretende despojar de un inmueble del que hace casi seis años no le paga la renta.
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