La justicia es lo de menos
¿Serían capaces los Yunes panistas de negociar la entrega del Poder Judicial de la Federación al obradorato a cambio de impunidad y de protegerse de una persecución judicial en forma?
La respuesta es sí. Han negociado con sus enemigos hasta por menos que eso.
Baste recordar la elección federal de 2012. En su momento, integrantes del círculo cercano del entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa relataron cómo éste se reunió con Miguel Ángel Yunes Linares en persona, en Boca del Río, para acordar una especie de “tregua política” en la que los panistas le “bajaran” a sus críticas al gobierno estatal –que para ese momento ya tenía a la entidad hecha un desastre de violencia y corrupción- a cambio de que desde el gobierno estatal no le pusieran obstáculos a la pretensión de Fernando Yunes Márquez de llegar al Senado.
Dicho y hecho. El duartismo no le puso piedras en el camino. Y aunque no ganó la elección, Fernando Yunes llegó a la Cámara alta como primera minoría, exactamente igual que lo haría su hermano Miguel Ángel doce años después. Lo que sucedería luego, ya es otra historia.
