El comercio ‘online’ de momias revive riesgos biológicos reales: hongos mortales y cero regulación
Un estudio revela que restos momificados vendidos en Internet presentan colonización fúngica peligrosa y carecen de advertencias de seguridad.
Un equipo internacional de científicos descubrió que la llamada “maldición de la momia” tiene una base biológica real: hongos potencialmente mortales presentes en restos momificados vendidos en sitios de subastas en línea. El estudio analizó 128 publicaciones con momias humanas y animales, muchas con signos de biodeterioro y sin ninguna guía de seguridad para compradores o trabajadores postales que manipulan los envíos.
Los investigadores detectaron colonización fúngica sospechosa en 13 restos, especialmente del género Aspergillus, capaz de causar infecciones graves en personas inmunodeprimidas. La mayoría de las momias provienen de Egipto y Sudamérica y podrían haber estado almacenadas en condiciones inadecuadas durante décadas. El equipo advierte que el comercio electrónico de restos antiguos requiere regulaciones estrictas, pues los riesgos biológicos ya no afectan solo a arqueólogos, sino también a mensajeros, aduanas y coleccionistas.
Imagen ilustrativa / Momias con biodeterioro analizadas en subastas digitales ()
- Un estudio ha revelado que los sitios de subastas en línea están repletos de anuncios de restos momificados antiguos que suponen un grave riesgo para la salud de todos los que las manipulen.
12HORAS / REINO UNIDO.-Un equipo internacional de científicos ha descubierto que la legendaria ‘maldición de la momia’ tiene una base biológica real: unos hongos potencialmente mortales, revela IFL Science.
Su reciente estudio reveló que los sitios de subastas en línea están repletos de anuncios de venta de patrimonio cultural único, incluyendo restos humanos y animales momificados, lo que supone un grave riesgo tanto para los compradores aficionados como para los trabajadores postales que manipulan los artículos.
«Nuestra investigación reveló que los restos momificados que se venden en línea presentan signos de biodeterioro, pero los vendedores no proporcionan ninguna guía de seguridad, lo que sugiere una conciencia limitada o un desprecio deliberado de los peligros», señaló Kirsty Squires, bioarqueóloga de la Universidad de Staffordshire (Reino Unido), en un comunicado de esta institución.

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Squires y sus colegas analizaron 128 publicaciones en línea y anuncios de subastas de restos momificados. Entre ellos se encontraban 122 restos momificados humanos, así como los de un gato, un ibis, una perca, un halcón, otra ave no especificada y un cráneo de primate. En total, 66 momias contenían cabezas en distintos estados de conservación e integridad, incluyendo algunos ejemplos de las tradicionales cabezas reducidas del pueblo shuar de Perú y Ecuador.
Esporas que se propagan
Tras analizar las distintas publicaciones (todas procedentes de redes sociales), los autores del estudio observaron que 13 de ellas presentaban restos con una colonización fúngica visiblemente sospechosa.
La mayoría de los restos expuestos proceden de Egipto y Sudamérica. Algunos podrían haber permanecido almacenados durante décadas en condiciones inadecuadas, creando un entorno propicio para el crecimiento microbiano.
Los hongos del género ‘Aspergillus’ son especialmente preocupantes. Si bien no representan una amenaza grave para la mayoría de las personas sanas, pueden causar infecciones graves (incluso mortales) en quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.

Los investigadores han descubierto también que los vendedores de restos momificados casi nunca advierten a los compradores sobre la importancia de una manipulación segura.
Una ‘maldición’ sin misticismo
La historia ya ha dado lugar a casos que han suscitado especulaciones sobre la supuesta maldición de las momias. En 1973, tras la apertura de la tumba del rey polaco Casimiro IV Jagellón, varios arqueólogos enfermaron y fallecieron poco después.
Una posible explicación fueron las esporas del hongo ‘Aspergillus’ que se habían acumulado durante siglos en una cámara cerrada.
Una teoría similar se planteó en relación a la muerte del Lord Carnarvon, el principal patrocinador financiero de la exploración que terminó con el descubrimiento del entierro de Tutankamón, quien murió poco después de la apertura de la tumba.
Su deceso expandió la leyenda popular de la llamada ‘maldición de los faraones‘’; sin embargo, la teoría de la infección, aunque más prosaica, parece tener mucho más fundamento.
Ahora el problema se ha extendido más allá de las excavaciones arqueológicas. Las momias ‘viajan’ por correo y pasan por almacenes, servicios de mensajería y aduanas, por lo que los posibles riesgos biológicos pueden afectar no solo a los coleccionistas, sino también a todos que manipulan estos envíos.
Los investigadores creen que el comercio electrónico de restos antiguos requiere regulaciones mucho más estrictas en cuanto a almacenamiento, transporte e información para los compradores.
-RT

