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A sus 80 años, Lula llega a un segundo turno que definirá su papel histórico en Brasil ante Bolsonaro

El líder del PT deberá derrotar en segundo turno a su principal adversario, Flávio Bolsonaro, quien lo aventaja por estrecho margen.

Con su séptima candidatura presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un balotaje que pone a prueba su trayectoria política y su legado. A sus 80 años, el líder del PT deberá medirse el 25 de octubre contra Flávio Bolsonaro, quien lo aventaja por un margen estrecho tras la primera vuelta. Lula admitió que esperaba ganar de inmediato, pero ninguno de los candidatos superó el 50 % de los votos, lo que obligó a un segundo turno.

El balotaje ocurre en medio de tensiones con Estados Unidos, acusaciones de injerencia electoral y una guerra arancelaria que ha marcado la campaña. La contienda también revive la historia política de Lula: su ascenso desde la pobreza, su liderazgo sindical, sus derrotas electorales, sus dos presidencias, la destitución de Dilma Rousseff, la condena en el caso Lava Jato, su encarcelamiento, la filtración que evidenció irregularidades en el proceso y su regreso al poder en 2022. Ahora, con Flávio Bolsonaro como favorito en encuestas, Lula busca un viraje inédito para evitar que el Palacio de Planalto quede en manos de la familia Bolsonaro, convertida en una posible “dinastía política” del gigante sudamericano.

Lula da Silva enfrentará un balotaje decisivo contra Flávio Bolsonaro. Crédito: Getty Images

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Luiz Inácio Lula da SilvaFabio Teixeira / Gettyimages.ru

  • El líder del PT deberá derrotar en segundo turno a su principal adversario, Flávio Bolsonaro, quien lo aventaja por estrecho margen. A sus 80 años, el líder que sacó a Brasil del mapa del hambre enfrenta el desafío de alcanzar un inédito viraje el próximo 25 de octubre.

12HORAS / BRASIL.-Con su séptima candidatura presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva pone a prueba una mítica historia que incluye una infancia en extrema pobreza, luchas sindicales, varios años de cárcel, un regreso triunfal, el freno a una intentona golpista de Estado y un papel protagónico en el devenir latinoamericano.

A sus 80 años, el líder que sacó a Brasil del mapa del hambre enfrenta el desafío de alcanzar un inédito viraje el próximo 25 de octubre. Su principal adversario es Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).

«El resultado, a menudo, es inesperado», declaró Lula al inicio de su discurso. «Nunca se consigue todo lo que uno quería. Les confieso que estaba convencido de que ganaría las elecciones en la primera vuelta», admitió.

La elección no pudo definirse en primera vuelta, ya que ninguno de los aspirantes logró más del 50 % de los votos, una condición que obliga a la celebración de un segundo turno entre los dos candidatos más respaldados en las urnas. Con 99,34 % de los sufragios escrutados, Bolsonaro logró 47,16 % de los apoyos, frente al 45,01% conquistado por Lula.

Más que una elección

El próximo reto de Lula en las urnas pone a prueba un legado que lo sostiene como uno de los pocos presidentes de izquierda que siguen en pie en la región y que ha marcado distancia meridiana del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

De hecho, semanas antes de la elección, Lula encaró al mandatario estadounidense, a quien acusó de presunta injerencia electoral. Las acusaciones han subido de tono, no solo por la cercanía de Trump con el clan Bolsonaro, sino por la guerra arancelaria declarada por EU contra Brasil y que se ha convertido en un elemento clave de su campaña.

Luiz Inácio Lula da Silva durante su primera campaña presidencial en Brasil, 1 de enero de 1989.Antonio Ribeiro / Gamma-Rapho / Gettyimages.ru

Nacido en 1945, en el nordeste brasileño, Lula es el séptimo hijo en una familia de ocho hermanos, criados por padres que no sabían leer ni escribir. Su infancia estuvo marcada por la violencia paterna, el hambre y el trabajo, ya que tuvo que dedicarse desde muy niño a la labor de lustrabotas y vendedor ambulante.

En la adolescencia se inscribió en un curso para tornero mecánico; de a poco, se insertó en la industria metalúrgica como un simple obrero. Sus primeros años en el oficio lo dejaron marcado por un accidente que provocó que le amputaran el dedo meñique de su mano izquierda.

Muy pronto se sumergió en las protestas y huelgas sindicales que asolaron a la dictadura militar (1964-1985). En 1979 fue primer secretario del Sindicato Metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo. Un año más tarde fundó junto con otros compañeros el Partido de los Trabajadores (PT), que a la larga sería uno de los partidos más importantes de Brasil.

En 1986, con la democracia ya recuperada, Lula ganó una diputación. Su popularidad despuntaba. Tres años más tarde encabezó su primera campaña presidencial, pero perdió en segunda vuelta frente a Fernando Collor de Melo.

Los presidentes Néstor Kirchner (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela) y Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) en una cumbre en Caracas, 27 de febrero de 2004Leslie Mazoch / AP

La primera victoria

La derrota volvió a acompañarlo en 1994, en su segundo intento, ya que Fernando Henrique Cardoso ganó en primera vuelta. En 1998, el resultado fue el mismo. Los fracasos electorales se acumulaban, pero no se desalentó. En vez de eso, se consolidó como el líder de la oposición en Brasil y, en 2003, tras su cuarta campaña, asumió la presidencia.

Lula gobernó durante dos periodos consecutivos, hasta 2010, y dejó el poder con una popularidad y prestigio internacional. Brasileños y extranjeros reconocían la proeza de haber sacado a millones de personas de la pobreza, así como un liderazgo político que logró que la izquierda retuviera el poder en las elecciones de 2010 y en 2014, con Dilma Rousseff como candidata.

En 2016, un cuestionado juicio político terminó con la destitución de Rousseff, mientras de manera paralela avanzaban denuncias contra Lula en el marco de la causa de Lava Jato, uno de los escándalos de corrupción más graves en la historia de Brasil.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su esposa, Rosangela da Silva, arriban al Palacio del Elíseo para un evento oficial. París, 5 de junio de 2025.Antoine Gyori / Corbis / Gettyimages.ru

La condena y el regreso

En julio de 2017, el juez Sergio Moro condenó a Lula a nueve años y seis meses de prisión, por lo que quedó inhabilitado para participar en las elecciones de 2018 que ganó Bolsonaro. El líder petista siempre negó las acusaciones y alegó que era víctima de una conspiración para impedir que se presentara a los comicios.

En medio del polémico juicio, The Intercept Brasil filtró unas conversaciones privadas entre Moro y los fiscales del caso Lava Jato, que evidenciaban que la causa había sido armada como revancha. Además, el juez de esa causa terminó aceptando un cargo como ministro de Justicia de Bolsonaro.

Lula pasó 580 días en prisión hasta que fue liberado en noviembre de 2019. Dos años más tarde, en 2021, la anulación formal de las condenas en su contra le permitió recuperar sus derechos políticos y preparar su sexta campaña rumbo a las elecciones de 2022, en las que el patriarca de los Bolsonaro planeaba elegirse.

El tesoro que pone patas arriba la campaña electoral de Brasil

Pero Bolsonaro no lo logró un segundo mandato. En una ajustada segunda vuelta, Lula ganó con el 50,9 % de los votos. Siete días después de asumir el poder, su liderazgo fue puesto a prueba cuando simpatizantes de Bolsonaro asaltaron el Congreso y la Corte Suprema, en un intento de golpe de Estado incentivado por su antecesor.

El año pasado, Bolsonaro fue condenado por golpista, por lo que su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, decidió lanzarse a la presidencia. Aunque la mayoría de las encuestas vaticinaban que llegaría segundo en un primer turno, el delfín político del exmandatario conservador ahora corrre como favorito al balotaje con la promesa de “cuidar a Brasil” y declarar el “fin” del PT y declarar el «fin» del PT.

Lula, por su parte, asegura que echará el resto: «Nosotros vamos a ganar estas elecciones». Si lo logra, será la primera vez que haya un viraje presidencial; en caso contrario, el Palacio de Planalto inscribirá a los Bolsonaro como la inédita «dinastía política» del gigante sudamericano.

RT