Pierde Veracruz un excelente legislador

PLANA MAYOR.

“Sorpresas te  la vida”. Sorpresivamente al presidente AMLO y la 4T, se le acabaron las fichas, los peones del ajedrez político, para fortalecer su incipiente gabinete presidencial con la baja que concatenó Germán Martínez Cáceres en la dirección del IMSS.

Germán retorna a ocupar su escaño que desempeñaba inicialmente en el Senado de la República, donde fue llevado por AMLO como personaje valioso para enfrentar los desafíos que mantienen en vilo al instituto en el peor tobogán económico.

El Senado, que prácticamente se convierte en un trampolín político, como ha ocurrido en el pasado, cubre un hueco, pero abre otro. El senador morenista Ricardo Ahued Bardahuil-empresario, con buena fama de honesto y directo-, ha sido invitado por AMLO para que se incorpore a su gabinete.

De acuerdo con la versión de los colegas Claudia Guerrero Martínez y Carlos de Jesús Rodríguez, Ricardo Ahued ha confirmado que solicitará licencia del Senado para ocupar la titularidad de la Administración General de Aduanas (AGA), a invitación del guía moral de la 4T.

Con la separación de Ahued al escaño del Senado, Veracruz pierde un excelente y combativo legislador, y por el otro lado, el presidente AMLO gana un eficaz y dinámico servidor público. El exitoso empresario y político se sacó “la rifa del tigre” porque la AGA “es una papa caliente” por cualquier lado que se le vea.

Tendrá que estar vacunado contra las tentaciones mundanas. La Administración General de Aduanas mueve alrededor de  915 mil millones de dólares del comercio internacional de mercancías. Peccata minuta.

Conociendo sus valores morales, su credo ideológico y su visión del intríngulis del aparato político de Veracruz –cada día hundido en el peor tobogán de la historia contemporánea  y del país-, Ahued debió haber luchado consigo mismo –se reflejó en el espejo-para aceptar la invitación presidencial, porque muchas veces hizo público que él fue elegido por los veracruzanos por 6 años.

Su dicho de que “Veracruz no es plato de segunda mesa” le ha de haber resonado en el alma, porque él había reiterado que estaba en el Senado para servir a los veracruzanos. Una frase que quedará en el baúl de los recuerdos.

El senador se convirtió en una sombra pertinaz del gobernador morenista Cuitláhuac García, quien en el imaginario colectivo sobresale por sus constantes yerros, frivolidades, obnubilación en su naciente y controvertida gestión, que no prende con resultados diáfanos ni restaura el orden institucional.

En lugar de confirmar la deferencia y el agradecimiento de la sociedad civil y ciudadanos de a pie, por fortalecer el endeble tejido social y reconstruir los mecanismos para inhibir la grave violencia que mantiene en vilo la seguridad en Veracruz, se ha ganado la exacerbación y juicio sumario de los veracruzanos.

La trilogía moral del presidente AMLO de “no robar, no mentir y no traicionar”, Cuitláhuac García y su brillante equipo de colaboradores, se la han pasado por el arco del triunfo. Los ejemplos sobran: pocas licitaciones se han difundido y las que se han aprobado, son adjudicaciones directas, en la mayor opacidad; perduran los “moches” o comisiones en el pago de los adeudos rezagados a proveedores.

A estas perlas, hay que sumarle que el gobierno morenista práctica sin pudor y recato alguno el nepotismo, el compadrazgo, el influyentismo, la improvisación, transparencia a medias y limitación –de dientes para afuera-de la rendición de cuentas.

Vasta sólo examinar la  nómina oficial del primo hermano del góber morenista en la Subsecretaría de Administración y Finanzas, donde despacha el incómodo Eleazar Guerrero Pérez, y sus tentáculos que se extienden en el aparato gubernamental, para corroborar que la nueva moral cuitlahuista es una entelequia. Una burla, pues.

Ante este desaseo, el senador Ricardo Ahued se convirtió en un ariete político de Cuitláhuac con su modesto papel de gestoría de los diversos sectores populares en Veracruz, que reclaman y exigen el cumplimiento de las promesas que hizo el góber morenista y que ha incumplido.

Con la licencia de Ahued al Senado, que se dará en breve, y el llamado de su suplente Ernesto Pérez Astorga, actualmente titular de la Sedecop-se sacó la lotería-, ganan todos como en el juego de la pirinola.

Cuitláhuac se quita un peso de encima, que sistemáticamente lo estaba eclipsando, y AMLO gana un excelente peón con características deontológicas en manos de Ricardo Ahued, que sin duda, hará un magnifico papel en AGA.

Obrador resolvió el vacío, el boquete que le abrió Germán Martínez Cáceres en el IMSS, pero este sábado se le abrió otro boquete en su gabinete: la titular de la Semarnat, Josefa González Blanco Ortiz Mena, le ha renunciado por incurrir en privilegios para retrasar el vuelo de un avión comercial que la trasladaría de México a Mexicali. ¡Cosas vemos mío Cid!

Otra historia que contar.

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