El movimiento talibán se fortaleció con el cobro de gravámenes del petróleo, cigarros y la droga
El derrocamiento del Gobierno prooccidental de Afganistán ha permitido a los talibanes asumir el pleno control del sistema financiero nacional, una tarea para nada ajena al movimiento, que habría mantenido una «administración paralela parásita» en el país a lo largo de los últimos veinte años, según lo revelan varias fuentes citadas por Financial Times. Aunque gran parte de los ingresos del movimiento talibán provenía del narcotráfico, los insurgentes recaudaron sumas considerablemente mayores de gravámenes sobre productos como petróleo o cigarrillos que transitan por el territorio del país. «Las drogas no han sido un suministro de fondos tan importante para los talibanes como muchos han asegurado», lo que habría derivado en una «comprensión distorsionada del sistema financiero y de su insurgencia», sostiene David Mansfield, analista para Afganistán en el ‘think tank’ Abroad Improvement Institute.
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