El alcalde que no se calló: habló de padres alcahuetas y gobiernos cómplices. Manzo pidió chingadazos
El alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, habló sobre la violencia y la inseguridad en la región en una entrevista concedida el 23 de octubre al periodista Víctor Americano, apenas nueve días antes de ser asesinado en la plaza de La Pérgola en dicho municipio, cuando encabezaba las celebraciones por el Día de Muertos.
En la conversación, reconoció que había recibido amenazas desde el inicio de su gestión y reflexionó sobre el impacto del entorno social en la criminalidad, por lo que envió un mensaje a la delincuencia.
“Lamento mucho que las condiciones sociales que se viven en sus territorios los haya llevado a eso, porque también las coyunturas y el entorno social en que se viven ciertos ranchos o municipios, por ejemplo, ahí en la región de Apatzingán, han llevado a que muchos jóvenes se pierdan”, dijo.
Añadió que en esos contextos se ha producido “una destrucción del tejido social, del tejido familiar” y subrayó la necesidad de que todos los sectores, familia, sociedad y gobierno, asuman su responsabilidad.
Manzo también hizo referencia a los padres que, según él, permiten la impunidad dentro de sus propios hogares. “Hay muchas madres y padres alcahuetas que lloran a sus hijos, se revuelcan en el piso, llorándoles en un ataúd, pero fueron cómplices: sabían que andaban matando, sabían que andaban secuestrando, les permitieron que fueran groseros, que se drogaran, que anduvieran haciendo cosas ilícitas, que anduvieran armados”, afirmó.
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