La neutralidad emiratí se desmorona en medio de presiones, visitas secretas y amenazas
Tras el 28 de febrero de 2026, las relaciones entre Emiratos Árabes Unidos e Irán entraron en una nueva fase de escalada, en la que la antigua fórmula de pragmatismo cauteloso dejó, en la práctica, de funcionar.
Formalmente, Abu Dabi declaró su neutralidad en la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán y subrayó que no estaba proporcionando su territorio, su espacio aéreo ni sus aguas para ataques contra la República Islámica.
Sin embargo, el curso de la guerra mostró rápidamente que Teherán ya no creía en esas declaraciones. EAU sigue siendo un socio clave de EU en el golfo Pérsico, participante en los Acuerdos de Abraham con Israel y un importante centro financiero y logístico dentro de la infraestructura occidental en la región.
Por esa razón, en la percepción iraní, los Emiratos se parecen cada vez más a un integrante de una coalición antiiraní.
El símbolo central de la disputa sigue siendo la cuestión de Abu Musa, Gran Tunb y Pequeña Tunb, tres islas situadas cerca de la entrada al estrecho de Ormuz. Irán estableció el control sobre ellas en 1971, poco antes de la creación de EAU. Desde entonces, los Emiratos consideran esas islas como territorio ocupado y exigen que la disputa se resuelva mediante negociaciones o arbitraje internacional.
Para Irán, el asunto está cerrado, ya que Teherán considera que las islas forman parte de su territorio. Para EAU, se trata de una herida no cerrada desde el nacimiento de la federación y de un recordatorio constante de su vulnerabilidad estratégica frente a un vecino más grande.
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