Israel toca un nervio histórico y el mundo árabe responde; el conflicto entra en fase inflamable
Varios gobiernos árabes expresaron indignación por el ataque israelí contra South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo que Irán comparte con Catar, y frustración ante la incapacidad de Donald Trump para evitarlo, según fuentes citadas por The Wall Street Journal.
Consideran que la ofensiva, seguida por misiles iraníes contra la planta de gas de Ras Laffan en Catar y un bombardeo sobre Riad, cuyos restos cayeron cerca de una refinería, abre la puerta a más ataques de ‘ojo por ojo’ contra instalaciones de petróleo y gas en toda la región y ha puesto una diana sobre sus propias infraestructuras.
Tras el golpe a South Pars, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) advirtió que refinerías, plantas petroquímicas y campos de gas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar son ahora «objetivos directos y legítimos», y operadores han iniciado evacuaciones preventivas en varios emplazamientos.
Funcionarios del Golfo aseguran que habían presionado con fuerza a Washington para frenar los ataques de EU e Israel contra la energía iraní y ahora temen que una escalada prolongada deje fuera de servicio instalaciones críticas durante más tiempo que la propia guerra, agravando una crisis que ya ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, disparado el Brent hacia los 110 dólares y obligado a recortar millones de barriles diarios de oferta de crudo y productos, más de un 10 % de la demanda mundial, según estimaciones de mercado.
El estrecho de Ormuz, la verdadera ‘arma’ de Irán
El ataque a South Pars
South Pars, el segmento iraní del yacimiento de gas natural más grande del mundo, compartido con Catar al otro lado del golfo Pérsico, fue atacado este miércoles.
Leer más