El té verde previene diabetes y obesidad; bebidas procesadas eclipsan los beneficios
El té puede ayudar a prevenir diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer gracias a sus propiedades antiinflamatorias, pero la forma en que se consume este milenario brebaje marca una gran diferencia.
Una amplia revisión de estudios, publicada en la revista Beverage Plant Research, concluye que el té tradicional, recién preparado, ofrece beneficios claros para la salud, mientras que ciertas versiones procesadas pueden reducir o incluso anular esas ventajas.
El trabajo repasa décadas de investigación sobre el té elaborado a partir de las hojas de ‘Camellia sinensis’, al que se le atribuyen efectos protectores sobre el corazón, el cerebro y la masa muscular en personas mayores.
El té verde destaca por su capacidad para bajar la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol. Sin embargo, los autores señalan que, pese a la abundancia de estudios, aún no hay datos sólidos para afirmar si variedades como el oolong, el té blanco, el té oscuro o el té amarillo son mejores o peores que el té verde en términos de salud.
Donde sí hay más claridad es en el impacto de las versiones industriales. Los investigadores advierten que tés embotellados, como el popular ‘bubble tea’, suelen incluir grandes cantidades de azúcar, edulcorantes artificiales, almidones refinados, saborizantes y conservantes, lo que puede restar o eclipsar los beneficios propios del producto.
También recuerdan que residuos de pesticidas, metales pesados y microplásticos pueden estar presentes en algunas infusiones y en bolsitas, que, al contacto con agua hirviendo, liberan una gran cantidad de partículas. Aunque estos contaminantes no parecen suponer un riesgo grave al consumir té de manera habitual, sí preocupan en consumidores muy intensivos a largo plazo.
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