Reacción ciudadana y social, contra ineptos y corruptos
Y cuando despertamos, la corrupción sigue ahí, aquí y en todas partes. Cuando quieren, sus beneficiarios la niegan, la hacen invisible, no existe o es mínima; o en todo caso, no hay problema, es poquita. Sostienen y declaran que no hay corrupción. Y ofrecen el discurso onanista de buenas intenciones, apoyado en el festín de las cifras, estadísticas e indicadores; porcentaje menor, incremento mínimo, vamos bien, etc. Se sostienen en todo lo tecnocrático que justifica, o convierte en pretexto el daño que se causa; o se refugian en el escapismo de la Historia.
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