Se agudiza la polarización entre México y Perú; Obrador insiste en su ‘injerencia’ por Castillo
La diplomacia mexicana ha tenido un ‘strike’ en Perú. El ultimátum de Lima para que el embajador mexicano Pablo Monroy abandone el país andino es el gesto de mayor contundencia hecho por la presidenta Dina Boluarte contra otro Gobierno de la región, en sus escasas dos semanas de gestión. La expulsión pone un hito en las relaciones entre ambos países, que si bien se estrecharon en el último año durante la administración de Pedro Castillo, entraron en una seguidilla de tensiones después de que el mandatario fuese vacado del cargo y relevado por Boluarte. La cancillería peruana alega que la salida exprés del embajador mexicano obedece a «las reiteradas expresiones de las más altas autoridades de ese país sobre la situación política en Perú». Para Lima, hay injerencia en los señalamientos que se han hecho desde México sobre la crisis política que se vive en el país sudamericano, donde la represión a las protestas a favor de Castillo ha ocasionado más de una veintena de muertes.
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